El corazón debería sí o sí ser uno de nuestros órganos consentidos. Está allí en nuestro pecho latiendo a su ritmo - que en promedio puede ser 100.000 veces al día- y “bombeando aproximadamente 2.000 galones de sangre”, de acuerdo con The Texas Heart Institute que le dedica en su sitio web un apartado a la Anatomía del Corazón. Aunque su trabajo es extenuante, nuestro corazón sigue palpitando incansablemente. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) decretó desde el 2000, que cada 29 de septiembre sea el Día Mundial del Corazón. Según el doctor Bolívar Sáenz, presidente nacional de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología, el autocuidado es importante para lograr una buena salud cardiovascular. De allí que insiste en que se debe trabajar sobre los factores de riesgos cardiovasculares, que son los siguientes: No fumar. Cuidarse en la dieta. Más frutas y verduras. No fritos. Evitar el estrés. Mantener un peso adecuado. Reducir el consumo de sal. Hacer actividad física, mínimo 30 minutos diarios. **Infartos, segunda causa de mortalidad en Ecuador** Hacerlo ayudaría a la salud familiar e incluso la salud pública, desde donde se reporta que las enfermedades del corazón siguen liderando las causas de mortalidad en el Ecuador. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) registra que desde 2015 el infarto agudo del miocardio es la principal causa de decesos en el país. Fue superada únicamente por la COVID-19 en 2020 y 2021. Pero ese ranking de defunciones de 2021 está muy asociado con falencias del corazón. En el puesto siete de esta tabulación hecha por el INEC, está la hipertensión esencial (primaria); en el número 11 se ubica la enfermedad cardiaca hipertensiva y en el puesto 15, la insuficiencia cardiaca. Lo vital es poder detectar a tiempo los síntomas de alerta. Eso le sucedió a César Lagos Alegría. La alarma en su corazón sonó cuando tenía 19 años, tras tener dos taquicardias seguidas. Lo que aparte del ritmo desmesurado del corazón, se acompaña con sequedad de garganta, falta de aire, dolor de cabeza, dolor de estómago y mareos. El diagnóstico fue: arritmia cardiaca y bradicardia extrema (disminución de los latidos). **Síntomas y cuidados** El caso de César es algo atípico, pero sucede. De acuerdo con la Dra. Yenny Mejía, vicepresidenta de Gestión Clínica y Operaciones de Veris, los 45 años es cuando hay mayor probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiaca. En esta central de salud privada se replica la realidad que evidencia el INEC. Los diagnósticos que más se repiten entre los usuarios son: enfermedades isquémicas del corazón, enfermedades vasculares cerebrales y la enfermedad renal crónica. Debido a esta alta incidencia, Veris maneja un programa integral de cuidado continuo para las personas con problemas cardíacos y diabetes. Eso incluye un grupo de WhatsApp -llamado Latidos- en el que se agrega al paciente para que reciba consejos de qué hacer o qué productos consumir. Allí por ejemplo se describen los síntomas más comunes de una enfermedad cardiovascular: Dolor o malestar en el pecho Dificultad para respirar Palpitaciones Mareos Fatiga inexplicada Dolor en diferentes áreas del cuerpo “El paciente a veces debuta con ceguera unilateral, rotura de un aneurisma que ha tenido antes y vas al médico, pero es tarde, ya tienes secuelas”, describe el doctor Bolívar Sáenz sobre lo silenciosa que puede ser la presión arterial alta. Además, que cuando una persona llega a infartarse, siendo más propensos los hipertensos, diabéticos y obesos, quedan con medicación de por vida “porque si no se muere, se genera insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal”, señala el especialista. Por esa razón, desde el 2016 llegó a Ecuador la iniciativa HEARTS de la OPS, que busca que la medicina preventiva sea la salida para que la incidencia de las enfermedades cardiacas disminuye. La página web de este programa incluye una calculadora útil para estimar el riesgo cardiovascular. Se puede descargar en celulares o revisar las preguntas en una computadora. Así que primero lo primero: medirse la presión arterial como una actividad de rutina y descartar enfermedades a futuro.