Carlos Moro, una pasión por las viñas sostenibles
No solo es un hombre apasionado por la tierra, los viñedos y el buen vino. Su conocimiento y trayectoria le han permitido convertirse en un referente de la industria a nivel mundial.
Es ingeniero agrónomo de profesión -con estudios en enología, economía empresarial, de las pymes y de las TICs-. Sin embargo, su principal preparación proviene de ser hijo, nieto y biznieto de viticultores y bodegueros. Una pasión que, como nos explica, lleva en la sangre. En 1988 fundó su primera Bodega Matarromera en Valbuena de Duero, España.
Con un equipo de expertos e implementando todo su conocimiento, crearon un vino en 1994 que fue considerado como el mejor del mundo, tras ganar la Gran Medalla de Oro. “Decidí crear mi bodega con un concepto nuevo y con tecnologías vanguardistas. Una empresa ambientalmente responsable donde se fomenta la sostenibilidad, con energías alternativas, economía esférica y sobre todo mucha investigación”, señaló Moro.
Es así que reconstruyó una casa familiar del siglo XVI; implementó el primer centro integral de desarrollo sostenible de la Ribera del Duero; y creó una planta de deconstrucción molecular en la que elaboran vinos sin alcohol.
Actualmente, su negocio reúne tres empresas, nueve bodegas y sus productos se distribuyen en más de 80 países.

Con un equipo de expertos e implementando todo su conocimiento, crearon un vino en 1994 que fue considerado como el mejor del mundo, tras ganar la Gran Medalla de Oro. “Decidí crear mi bodega con un concepto nuevo y con tecnologías vanguardistas. Una empresa ambientalmente responsable donde se fomenta la sostenibilidad, con energías alternativas, economía esférica y sobre todo mucha investigación”, señaló Moro.
Es así que reconstruyó una casa familiar del siglo XVI; implementó el primer centro integral de desarrollo sostenible de la Ribera del Duero; y creó una planta de deconstrucción molecular en la que elaboran vinos sin alcohol.
Actualmente, su negocio reúne tres empresas, nueve bodegas y sus productos se distribuyen en más de 80 países.

