Cada vez menos nos desconectamos del trabajo al salir de la oficina
Vivimos en la era de la movilidad, y aunque muchas empresas no lo aprovechan plenamente, lo cierto es que cuando salimos de la oficina en muchos casos tenemos la posibilidad de seguir trabajando desde casa.
Y esto no ocurre sólo entre semana, sino que también pasa los fines de semana y en las vacaciones.
La posibilidad de contactar con un empleado que lleva un tema determinado impide que se desconecte mentalmente al producirse dicha comunicación de los temas laborales.
El descanso emocional es necesario para mantener la productividad, así sea solo pasar un par de días sin saber nada del entorno laboral.
Seguro que muchos piensan que es tan sencillo como apagar el móvil, pero lo cierto es que a veces no es tan fácil, o simplemente tenemos la obligación de llevar el teléfono encima porque hacemos una guardia o por si algún compañero necesita cualquier cosa.
No se trata muchas veces de que el teléfono lo tenga el cliente, sino que en nuestra propia empresa alguien necesite que le echemos una mano.
Luego tenemos otra categoría que son los adictos al trabajo, que están revisando el nuevo correo que les ha entrado a su cuenta de trabajo un viernes por la noche o el domingo cuando están comiendo con la familia. Aquí ya se trata de un problema de hábitos que hay que intentar atajar lo antes posible.
Porque al final se ha pasado el fin de semana contestando correos, planificando el trabajo que va a tener que realizar el próximo lunes o adelantando desde casa parte del mismo.
Y lo que es peor, en muchos casos ni siquiera supone un avance, sino que al acabar el primer día de la semana puede seguir tan empantanado como estaba el viernes que lo dejó.
La productividad que podemos lograr al ejecutar una tarea depende de nuestra capacidad de concentración.
Fuente: www.pymesyautonomos.com
La posibilidad de contactar con un empleado que lleva un tema determinado impide que se desconecte mentalmente al producirse dicha comunicación de los temas laborales.
El descanso emocional es necesario para mantener la productividad, así sea solo pasar un par de días sin saber nada del entorno laboral.
Seguro que muchos piensan que es tan sencillo como apagar el móvil, pero lo cierto es que a veces no es tan fácil, o simplemente tenemos la obligación de llevar el teléfono encima porque hacemos una guardia o por si algún compañero necesita cualquier cosa.
No se trata muchas veces de que el teléfono lo tenga el cliente, sino que en nuestra propia empresa alguien necesite que le echemos una mano.
Luego tenemos otra categoría que son los adictos al trabajo, que están revisando el nuevo correo que les ha entrado a su cuenta de trabajo un viernes por la noche o el domingo cuando están comiendo con la familia. Aquí ya se trata de un problema de hábitos que hay que intentar atajar lo antes posible.
Porque al final se ha pasado el fin de semana contestando correos, planificando el trabajo que va a tener que realizar el próximo lunes o adelantando desde casa parte del mismo.
Y lo que es peor, en muchos casos ni siquiera supone un avance, sino que al acabar el primer día de la semana puede seguir tan empantanado como estaba el viernes que lo dejó.
La productividad que podemos lograr al ejecutar una tarea depende de nuestra capacidad de concentración.
Fuente: www.pymesyautonomos.com