12 recomendaciones para actuar si sufres acoso sexual en el trabajo

12 recomendaciones para actuar si sufres acoso sexual en el trabajo

Hacer una bitácora de agresiones, reunir pruebas y crear una red de apoyo son algunos consejos para actuar contra el acoso sexual en el trabajo.

Ante los múltiples casos de acoso sexual revelados gracias al movimiento #MeToo en sus diferentes sectores, abogadas especializadas en violencia de género compartieron 12 recomendaciones para las mujeres que enfrentan esta problemática.

Andrea Medina Rosas y Alejandra Sánchez Guzmán dieron esta guía a la organización periodística Quinto Elemento Lab y aunque está enfocada para la protección de reporteras y periodistas, los consejos aplican a cualquier entorno laboral.

Ambas litigantes integraron la demanda que presentó Eloísa Farrera, exeditora de la sección Internacional de Reforma, en la Junta de Conciliación y Arbitraje contra el medio de comunicación por tolerar el hostigamiento sexual. Este expediente se convirtió en el primero de su tipo en ser admitido por la Junta.

Estos son las 12 recomendaciones dirigidas a las mujeres que enfrentan hostigamiento sexual:

Reconocer que la violencia no es normal

El primer reto cuando se habla de violencia de género es reconocer y aceptar el abuso en la relación de trabajo, que puede representarse a través de insultos, intimidaciones, sobrecarga de trabajo, dificultad para crecer profesionalmente, discriminación e inequidad salarial, acoso y hostigamiento sexual, hasta amenazas de muerte.

Acoso contra hostigamiento sexual

Antes de actuar, se debe distinguir a qué tipo de conducta te enfrentas. El hostigamiento sexual, según la ley, es el ejercicio de poder que se expresa con conductas verbales o físicas relacionadas con la sexualidad, en una relación de subordinación de la víctima frente al agresor en el ámbito laboral. Por otra parte, en el acoso también hay un ejercicio abusivo de poder que pone en riesgo a la víctima, pero no existe subordinación laboral.

Haz una bitácora de agresiones

Una vez que reconoces el patrón de tu agresor, el siguiente paso es empezar a recopilar un registro escrito de las agresiones. En ocasiones, los agresores realizan el hostigamiento a través de mensajes y correos. Anota la descripción de cada hecho, la hora, la fecha, el lugar y la circunstancia en que se dio. Toda la información podrá ser de utilidad si decides enfrentar al acosador o si emprendes acciones legales.

Identifica a los testigos

Aunque el acoso y el hostigamiento rara vez se dan en presencia de terceros, si hubo testigos no olvides agregar sus nombres a la bitácora. También puedes buscar otras víctimas: en la mayoría de los casos los agresores suelen reproducir los patrones de violencia con otras mujeres en situación vulnerable que podrían ser tus aliadas si decides denunciar.

Crea una red de apoyo

Con frecuencia las mujeres no denuncian el acoso y el hostigamiento sexual por miedo a represalias, por la sensación de vulnerabilidad, por vergüenza o por temor de que hacerlo pueda afectar su carrera profesional. Es importante crear una red de apoyo con compañeros de trabajo, especialistas en el tema y organizaciones defensoras de los derechos de la mujer, que ayuden a que te sientas segura.

Reúne pruebas

A diferencia de otros delitos en los que el acto es más fácil de probar, el acoso y el hostigamiento son considerados delitos de realización oculta por lo que el eje central es el dicho de la víctima, el cual se pone a prueba con las circunstancias en torno a la agresión. Por ejemplo, podría ser de gran utilidad demostrar que estuviste el día de la agresión en el lugar donde ocurrió el percance o que existía una relación laboral entre el atacante y la víctima.

Investiga si tu lugar de trabajo tiene un protocolo de actuación

Antes de dar un paso adelante, averigua si la empresa donde trabajas tiene una política para enfrentar los casos de acoso y hostigamiento. Si es así, puedes presentar un reporte sustentado en tu bitácora de agresiones y pruebas recabadas. No descartes llevar un testigo que observe la actitud y comportamiento de tus superiores cuando presentes el reporte.

Deja todo por escrito

Si la oficina o tu jefe ante quien estás reportando no te entregan un oficio escrito que asienten la recepción de tu reporte, redacta el oficio y dáselos para que te lo firmen. En caso de que no quieran hacerlo, puedes mandarlo a su correo electrónico y así probar que agotaste todas las instancias dentro de la empresa. Si decides denunciar, cualquier comunicación con la empresa será de gran utilidad para demostrar la falta de respuesta y omisiones en la investigación. Una negativa puede servir como evidencia.

Mantén el anonimato

En la mayoría de las ocasiones cuando la víctima se acerca a sus jefes para reportar la agresión suele enfrentar una campaña de desprestigio. Para evitarlo, puedes solicitarles que en todo momento se respete la confidencialidad de tu caso.

Define tu estrategia

Si el reporte en la compañía no tuvo resultado, es momento de reflexionar si estás lista para seguir adelante y llevar tu caso a las instancias judiciales o laborales. En esta etapa es importante que reconozcas tus miedos para definir las medidas de protección que necesitas poner en pie para sentirte segura. Si tienes miedo a que te despidan, entonces tu estrategia tendrá que enfocarse en buscar otro empleo.

La denuncia penal

Toda la acción recaerá contra el agresor y de acuerdo con las expertas, el proceso legal es muy desgastante; deberás pasar por el proceso de probar que hubo hostigamiento o acoso. Debes armarte de paciencia y estar consciente de que el resultado no necesariamente será a tu favor. Prepárate para todo, para que tus condiciones laborales no mejoren o incluso para perder tu empleo. Al presentar una denuncia penal contra el agresor, la empresa se deslindará y todo quedará entre el agresor y la víctima hasta que se dicte una sentencia.

Echa un vistazo a las leyes

Establece las políticas y prácticas que deben cumplir los centros de trabajo para garantizar un ambiente libre de discriminación y prevenir y atender la violencia laboral.

Fuente: Forbes