“El colapso de un banco grande no pondría en peligro al sistema estadounidense”.
Casi siete años después de la crisis financiera, el presidente de Federal Deposit Insurance, Martin Gruenberg, señaló que los reguladores estadounidenses pueden guiar con seguridad a una gran firma financiera a la quiebra sin que eso exija rescates de los contribuyentes ni tenga consecuencias catastróficas para el sistema financiero.
En un discurso este martes 12 de mayo, Gruenberg señaló que es menos probable que vuelva a ocurrir un colapso como el de Lehman Brothers Holdings, dada la capacidad de los reguladores de obligar a realizar cambios estructurales en los bancos, los nuevos poderes que se les han otorgado de embargar y desmantelar firmas fallidas y la coordinación regulatoria mundial.
En una entrevista, Gruenberg indicó que si una gran firma financiera tuviera problemas hoy “se le permitiría colapsar y sufrir las consecuencias de dicho colapso”. “No teníamos esta opción en 2008”, agregó.
Los legisladores, los responsables de la política monetaria y los grandes bancos no se ponen de acuerdo sobre si Gruenberg está en lo cierto o no. La FDIC y la Reserva Federal dijeron en agosto a los bancos de Wall Street que no están haciendo lo suficiente para garantizar que pueden quebrar sin dañar a la economía y amenazaron con penalizarles si no avanzan lo suficiente en este apartado el próximo año.
Las calificaciones crediticias de los mayores bancos impuestas por Standard & Poor’s Ratings Services aún asumen que el Estado rescataría a una gran firma financiera, aunque la agencia de calificación admite que la probabilidad de que el Estado dé su apoyo está reduciéndose a medida que los reguladores elaboran el nuevo régimen de resolución.
Sostienen que están respondiendo de buena fe a las solicitudes de los reguladores pero en muchos casos están a la espera de que las normas se pongan por escrito, como en el caso del requisito previsto de que las matrices tengan una cantidad determinada de deuda de largo plazo. Dieciocho bancos mundiales firmaron el pasado otoño un acuerdo voluntario por el que se comprometen a esperar hasta 48 horas antes de intentar poner fin a contratos de derivados si otro banco comienza a colapsar.
Artículo originalmente publicado por: Wall Street Journal
En una entrevista, Gruenberg indicó que si una gran firma financiera tuviera problemas hoy “se le permitiría colapsar y sufrir las consecuencias de dicho colapso”. “No teníamos esta opción en 2008”, agregó.
Los legisladores, los responsables de la política monetaria y los grandes bancos no se ponen de acuerdo sobre si Gruenberg está en lo cierto o no. La FDIC y la Reserva Federal dijeron en agosto a los bancos de Wall Street que no están haciendo lo suficiente para garantizar que pueden quebrar sin dañar a la economía y amenazaron con penalizarles si no avanzan lo suficiente en este apartado el próximo año.
Las calificaciones crediticias de los mayores bancos impuestas por Standard & Poor’s Ratings Services aún asumen que el Estado rescataría a una gran firma financiera, aunque la agencia de calificación admite que la probabilidad de que el Estado dé su apoyo está reduciéndose a medida que los reguladores elaboran el nuevo régimen de resolución.
Sostienen que están respondiendo de buena fe a las solicitudes de los reguladores pero en muchos casos están a la espera de que las normas se pongan por escrito, como en el caso del requisito previsto de que las matrices tengan una cantidad determinada de deuda de largo plazo. Dieciocho bancos mundiales firmaron el pasado otoño un acuerdo voluntario por el que se comprometen a esperar hasta 48 horas antes de intentar poner fin a contratos de derivados si otro banco comienza a colapsar.
Artículo originalmente publicado por: Wall Street Journal