martes, 26 de marzo de 2019
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Reducción de la liquidez y desequilibrio fiscal
 
Reducción de la liquidez  y desequilibrio fiscal
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11-ene-19  Redacción Ekos   @revistaEkos
 
Las principales amenazas que la economía ecuatoriana afrontará durante 2019
 
Por: Víctor Zabala A.
La consecuencia de mantener un modelo de desarrollo, basado en un gasto público creciente y financiado por deuda externa, es generar en la economía una serie de desequilibrios que afectan a sus niveles de sostenibilidad. El efecto son los obligatorios ajustes para estabilizar el sistema económico.

El desequilibrio fiscal es una amenaza para el crecimiento, marca un escenario donde el Gobierno no dispone de los ingresos para sostener el nivel de gasto actual y afrontar los pagos de deuda externa programados para 2019 y 2020.

Por otra parte, el desequilibrio en el sector externo radica en el aumento sostenido de las importaciones debido al crecimiento acelerado del consumo de los hogares. El fenómeno se observa, principalmente, en la cuenta corriente de la balanza de pagos, que comprende una balanza comercial negativa (pese a que las exportaciones crecieron un 16%) y una balanza de servicios que debe afrontar el pago de interés del servicio de la deuda.

Estos factores se reflejan en la desaceleración de los depósitos y el crédito en el sistema financiero, así como en la disminución de la tasa de crecimiento de la economía. De esta forma se prevé que para el 2019 la economía apenas crezca entre 0,5% y el 1% (el FMI proyecta una tasa de crecimiento del 0,7%; CEPAL de 0,9%). Recordemos que el crecimiento en 2017 fue de 2,4% y en 2018, de 1% .

El ajuste en el sector público y la desaceleración se ven traducidos en un deterioro en las condiciones de empleo, incrementando los niveles de empleo inadecuado, también se abre  una brecha cada vez mayor entre el empleo adecuado e inadecuado en la economía ecuatoriana.

En el presupuesto del Estado para 2019, el Ministerio de Economía y Finanzas determina un Gasto Público de USD 31.319 millones, sin la cuenta de financiamiento de derivados  de Petroecuador (si se la incluye,  los gastos suman USD 33.100 millones). Los ingresos totales presupuestados se establecen en USD 22.361 millones, un 7% más respecto a 2018.

Este panorama pone sobre el tapete necesidades de financiamiento de por al menos USD 9.000 millones, es decir, un 8% del PIB. El Gobierno, por tanto, está obligado a acudir a mercados internacionales de crédito y establecer nuevamente relaciones con los organismos multilaterales, en un escenario de Riesgo País que bordea los 800 puntos.

En este sentido el crédito de USD 900 millones obtenido en China es solo un alivio temporal a las necesidades de liquidez, se debe considerar que de ese monto casi USD 300 millones se destinarán para financiar proyectos que se ejecutan con empresas chinas. Así, un acuerdo con el FMI parece una de las pocas salidas que le quedan a las autoridades económicas para recomponer la estructura de deuda y financiar el

déficit fiscal.

El ajuste fiscal no es apreciable, ya que en 2019 se incrementa la cuenta de gastos financieros por pago de deuda -USD 1.073 millones- y las transferencias a la seguridad social por el pago de pensiones del IESS -USD 1.159 millones-.

Los supuestos del presupuesto son optimistas en términos de crecimiento, se espera que un incremento de 1,43% en el PIB y que la producción producción petrolera ascienda a 206 millones de barriles al año.

La reducción del valor del precio del petróleo en el presupuesto, de USD 58 a USD 50 por barril, obligó a las autoridades económicas a reducir el subsidio de combustibles, con el fin de equilibrar la proforma presupuestaria sin cambiar las necesidades de financiamiento. Sin embargo, dada la coyuntura de las cuentas fiscales y de la liquidez de la economía, las medidas tomadas aún son tibias respecto a las necesidades latentes.

En lo que respecta a las reservas internacionales, observamos que se mantienen niveles inferiores a USD 3.000 millones, tal como ya ocurrió en los años 2012, 2015 y 2017. Sin embargo, hay que considerar que los niveles de reservas deben apalancar las necesidades de liquidez en la economía y, actualmente, la relación entre reservas y pasivos monetarios se ha deteriorado del 9,5% (2012) al 6,5% (2018).

Por otra parte, la necesidad de la inversión privada nacional es cada vez más urgente; las promesas de Inversión Extranjera Directa (IED) tomarán años en consolidarse e ingresarán al país por tramos y, pese a que se observa un crecimiento de la IED que pasa de USD 522 a USD 737 millones al cierre del 3er trimestre de 2018, los datos demuestran que la IED no representa ni el 1% del PIB de la economía. Por tanto, la industria nacional es la que debe generar esos espacios de inversión productiva.

En resumen, la economía ecuatoriana requerirá mayor endeudamiento en 2019 para sostener los niveles de reservas, para recomponer la liquidez en el mercado y mantener el crecimiento. Si bien el ajuste tomará algunos años, el reto será generar crecimiento y evitar un deterioro en las condiciones de ingreso y bienestar de los hogares, para lo cual, las autoridades económicas deben trabajar de la mano con el sector privado, cuyas empresas deben sostener la recuperación económica en el país, a través de la inversión privada.
 
Artículo perteneciente a: Revista Ekos - Ene 2019
 
 
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