En los últimos años, el país ha experimentado un incremento significativo en la explotación minera, proyectos en operación como Fruta del Norte y Mirador y algunos otros en desarrollo como Cascabel, Cangrejos, Loma Larga, etc., buscan posicionar a Ecuador como un destino clave para la inversión en recursos naturales. Luego de haber alcanzado un pico en 2021 (7,6%), el PIB de las actividades de minas y petróleo experimentó una tendencia a la desaceleración que significó tasas de crecimiento negativas en 2023 (-1,5%) y 2024 (-3,2%), debido a la volatilidad en el precio de petróleo y una caída en la producción petrolera en el país, según las cifras del Banco Central del Ecuador (BCE). Sin embargo, la misma entidad estima que en 2025, el PIB del sector podría recuperarse hasta lograr una tasa del 0,9% y en términos nominales la cantidad de USD 9.938 millones. El sector petrolero se mantiene como una fuente crucial de ingresos para el país, con planes de expansión y modernización de su infraestructura. Con un precio promedio anual del WTI en torno a los USD 94 por barril, las exportaciones petroleras sumaron los USD 11.587 millones en 2022, la cifra más alta en los últimos 10 años. Posteriormente, una caída en los precios internacionales del crudo (a un precio promedio de USD 75,9 por barril) y una reducción de la producción nacional afectaron el desempeño del sector hasta cerrar el 2024 con exportaciones por USD 9.572 millones, lo que representó el 28% de las exportaciones totales. También te puede interesar: Ranking del sector energético y extractivo Recientemente, Ecuador anunció la construcción de una nueva refinería en Santa Elena, con una inversión de USD3.600 millones, el proyecto promete más de 5.000 empleos en los próximos cuatro años y el procesamiento de 80.000 barriles diarios de petróleo, lo que fortalecerá la industria petrolera nacional. A pesar de los avances, el país también enfrenta desafíos como la fluctuación de los precios internacionales del crudo y la necesidad de equilibrar el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental. La gestión eficiente de estos recursos será fundamental para el futuro energético y económico de Ecuador. Por su parte, la exportación de minerales ha mostrado cifras récord, convirtiéndose en uno de los sectores estratégicos para el desarrollo económico. No obstante, el auge minero también ha generado preocupaciones ambientales y sociales, especialmente en comunidades cercanas a los yacimientos. Entre 2016 y 2023, el valor de las exportaciones mineras creció más de ocho veces al pasar de USD 353 millones a USD 3.324 millones. En 2024, estas exportaciones alcanzaron USD 3.075 millones, un descenso del 7,5% frente a 2023. Esta contracción respondió a varios factores, principalmente a la crisis energética que afectó a algunas operaciones mineras, mayores controles a la industria y la menor demanda internacional de algunos minerales. Pese a la caída en 2024, el sector minero se posicionó como el cuarto rubro de exportaciones no petroleras, solo detrás de camarón, banano, cacao y elaborados. Además, mantiene expectativas positivas para los próximos años, impulsadas por la inversión y desarrollo de proyectos a gran escala y la tendencia alcista del precio del oro en el mercado internacional. El sector de minas y canteras también es un importante generador de empleos tanto directos como indirectos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), hasta marzo de 2025, el sector creó 78.134 empleos directos, representando un 0,9% del empleo nacional. De este total, el 94,7% de los puestos fueron ocupados por hombres, y el 71% correspondió a empleos adecuados. Mientras que, el 5,3% de los empleos del sector estuvieron a cargo de mujeres, y el 82,7% fue uno adecuado. Por: Pamela Flores H. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research