En el corazón de la Amazonía ecuatoriana, en la comunidad de Huaticocha, el estudio de arquitectura Al Borde ha dado vida a la Biblioteca Comunitaria Yuyarina Pacha, un proyecto que no solo es un espacio para el conocimiento, sino también un reflejo de la rica cultura y técnicas constructivas locales. Este proyecto surgió a partir de un exitoso club de lectura iniciado en 2019 por el Laboratorio Creativo Sarawarmi y Witoca, que rápidamente evolucionó en una necesidad de crear un espacio integral para el aprendizaje y las reuniones comunitarias. La biblioteca se ha convertido en un lugar seguro donde los niños y niñas pueden aprender, jugar y crear, superando su función como simple espacio de lectura. También puedes leer: Sector de la construcción en Ecuador: Perspectivas económicas 2024-2025 Pisos y estructura La estructura de la biblioteca se organiza en tres pisos, cada uno diseñado para cumplir una función específica. La planta baja es un espacio abierto para talleres de arte y ciencia, donde se fomenta la creatividad y el aprendizaje interactivo, utilizando materiales como agua, plásticos y alimentos. La primera planta alberga las colecciones bibliográficas, organizadas en estantes abiertos que permiten a los niños y niñas acceder fácilmente a los libros. Además, este espacio es amplio y se utiliza para asambleas y otras actividades comunitarias. También puedes leer: El barrio de madera más grande del mundo revoluciona la construcción urbana en Estocolmo El segundo piso se centra en recursos digitales, donde se guardan colecciones de cuentos en formato de audio que buscan preservar la memoria oral de la comunidad. También cuenta con una mesa balcón de lectura que conecta con el vacío central del segundo piso, ofreciendo un ambiente tranquilo para disfrutar de las revistas y otros materiales digitales. La estructura principal está hecha de Chonta, una palma amazónica conocida por su durabilidad, y cuenta con un impresionante techo de paja que responde al clima lluvioso de la región. Este proyecto no solo es un espacio cultural, sino también un testimonio de la capacidad de las comunidades rurales para impulsar su propio desarrollo a través de la autogestión y la preservación de las tradiciones locales Fuente: METALOCUS