En este sentido, la energía solar surge como una opción altamente eficiente. El costo de producción por vatio de energía solar se ha reducido en alrededor de 500 veces desde 1975 y se espera que los costos sigan bajando a medida que la escala de producción crece. La adopción puede acelerarse, pero solo con apoyo del sector público para promover el uso de energía solar, aumentar la oferta local, facilitar la interacción con el sistema nacional interconectado y reducir los costos de transacción. Ecuador enfrenta un escenario económico muy complejo, donde factores de demanda y oferta frenan el crecimiento. Por el lado de la demanda, el déficit fiscal y los atrasos del gobierno, el aumento del IVA y las autoretenciones a las grandes empresas, y mercados laborales y crediticios debilitados reducen el poder adquisitivo y el consumo interno. Por el lado de la oferta, los cortes energéticos sumados a la inseguridad alteran las cadenas productivas, elevando los costos y afectando la producción. Todo esto en medio de un proceso electoral con alta incertidumbre. En este contexto, las empresas ecuatorianas deben reorientar sus estrategias con un objetivo claro: la productividad como motor de supervivencia y crecimiento. Es fundamental resolver los retos de corto plazo pero sin olvidar los retos que se vienen en el mediano plazo. A continuación considero tres pilares para mejorar la productividad: optimización energética, diversificación estratégica y transformación digital. La optimización energética surge como la prioridad inmediata. Las empresas deben implementar sistemas de generación propia mediante plantas eléctricas, paneles solares y otras fuentes alternativas; establecer turnos de trabajo alternativos para aprovechar los horarios con disponibilidad eléctrica; rediseñar procesos para minimizar el consumo energético, e implementar sistemas de almacenamiento de energía, incluyendo alianzas estratégicas que permitan compartir recursos energéticos. Para todo esto es fundamental la capacitación del personal en eficiencia energética y gestión de recursos. También te puede interesar: “El crecimiento sostenible requiere estabilidad económica y alianzas estratégicas” La diversificación estratégica es el segundo pilar. Si bien el FMI recientemente publicó estimaciones de crecimiento para 2024 y 2025 de 0.3% y 1.2%, respectivamente, la magnitud de los cortes de luz hace pensar que el decrecimiento observado en el segundo trimestre del año seguirá siendo la tendencia en el segundo semestre de 2024. En este contexto, las empresas deben explorar nuevos mercados y modelos de negocio. El enfrentar la competencia internacional contribuye al proceso de “aprender al exportar”. Con las proyecciones de demanda interna debilitadas, las empresas ecuatorianas deben intentar aprovechar la oportunidad de ingresar a mercados internacionales que han logrado controlar la inflación manteniendo niveles de crecimiento económico más altos que en Ecuador. Finalmente, la transformación digital, particularmente la adopción de inteligencia artificial (IA), debe acelerarse como respuesta adaptativa. La inteligencia artificial genera grandes mejoras de productividad para los individuos y las empresas que los usan. En Estados Unidos, para agosto de 2024, casi el 40% de las personas reportaron usar IA, lo cual implica que su adopción ha sido el doble de rápida que la del internet. Si los individuos y las empresas en Ecuador no generar ganancias en productividad gracias al uso de la IA, las brechas de productividad con los líderes globales seguirán expandiéndose. El éxito de las empresas ecuatorianas dependerá de equilibrar la reducción de costos con inversiones en productividad y resiliencia. Las organizaciones que logren esta transformación no solo sobrevivirán la crisis, sino que emergerán preparadas para capitalizar oportunidades cuando el ciclo económico se revierta. Por: Diego Grijalva, Ph.D., Escuela de Administración de Empresas (CADE) e Instituto de Estudios Empresariales (IEE), USFQ