Con más de 40 años en Ecuador, World Vision se ha convertido en un actor clave en la protección de la niñez y adolescencia más vulnerable. A través de programas de salud, educación, seguridad alimentaria y protección infantil, la organización ha logrado transformar la vida de miles de familias en todo el país. Desde 2021, este esfuerzo ha estado liderado por Esteban Lasso, Director País de World Vision Ecuador, quien junto a un equipo comprometido y una sólida red de aliados ha impulsado iniciativas que fortalecen el desarrollo comunitario, amplían la atención en emergencias y generan soluciones sostenibles. Trayectoria profesional En sus inicios, Esteban viajó a Canadá, país donde vivió por más de 20 años y desarrolló gran parte de su trayectoria profesional en el sector social. Durante ese tiempo formó parte de organizaciones internacionales como Christian Children’s Fund of Canada y Catholic Relief Services, experiencias que le permitieron consolidar una carrera enfocada en la cooperación internacional y el desarrollo social. Durante su estancia en Canadá vivió además una etapa personal decisiva al asumir la crianza de su hija durante casi una década, experiencia que fortaleció su visión sobre la niñez, la salud mental y la importancia de generar entornos seguros para el desarrollo infantil. Más adelante regresó a Ecuador en 2016 como Director Regional de BirdLife International y, durante la pandemia en 2021 se incorporó a World Vision Ecuador. “Mi propósito siempre ha sido mantener a la niñez en el centro de nuestras acciones, porque su bienestar no se construye de manera aislada, sino a través del compromiso conjunto de las familias, las comunidades, las organizaciones y la sociedad en general”. Los ejes de trabajo de la organización Uno de los principales desafíos que ha enfrentado Esteban al frente de World Vision Ecuador ha sido garantizar la sostenibilidad financiera de la organización en un contexto global marcado por la reducción de la cooperación internacional. Ecuador, al ser catalogado como un país de renta media-alta, ha visto disminuir progresivamente la llegada de fondos tradicionales de ayuda, obligando a la organización a replantear sus estrategias de financiamiento. Ante este escenario, la estrategia de World Vision ha sido clara: diversificar fuentes de ingreso y fortalecer alianzas locales. Actualmente, la organización trabaja con alrededor de 3.500 donantes y una red de empresas aliadas. “Solo en el último año logramos recaudar cerca de USD 1 millón en fondos privados y aproximadamente 2,4 millones provenientes de organismos multilaterales y gobiernos locales”. Sin embargo, el eje central de su intervención se concentra en la lucha contra la desnutrición crónica infantil, un problema que afecta a 2 de cada 10 niños menores de dos años. “Para enfrentarlo, en World Vision hemos desarrollado un modelo de gestión integral comunitaria que incorpora acceso a agua segura, salud preventiva, nutrición, huertos familiares, educación alimentaria y la participación de madres guías”, enfatiza. Otro de los ejes prioritarios es el acceso a agua segura. En un país con una brecha estimada de USD 8 mil millones en infraestructura hídrica, la organización ha contribuido en estos cinco años a que 150.000 personas accedan a agua segura para consumo humano. Sin embargo, los retos van más allá de la pobreza. La violencia infantil y juvenil se ha convertido en una de las mayores preocupaciones del país. “Un niño o adolescente muere cada 15 horas en Ecuador, y esto se ha normalizado de una forma que no debería ser aceptable para ninguna sociedad”, destaca Esteban. También te puede interesar: 72 años innovando para transformar la atención del cáncer en el Ecuador Visión a futuro De cara al futuro, Esteban visualiza una organización cada vez más fortalecida por la participación ciudadana, el compromiso social y la incorporación de nuevas fuentes de financiamiento. Su apuesta se centra en ampliar la red de donantes, sumar aliados no tradicionales y fomentar mayor compromiso de la sociedad civil en la protección y el desarrollo de la niñez. En ese sentido, hace un llamado a la corresponsabilidad colectiva y destaca que generar cambios significativos está al alcance de todos. “Para cambiar la vida de un niño no se necesita mucho: el equivalente a una botella de agua al día. Con eso ya estás transformando una vida”, afirma. Sin embargo, para Lasso el verdadero impacto va más allá de los recursos económicos. “El cambio no puede depender solo del Estado o del sector privado. La sociedad civil tiene que involucrarse, porque cuando un niño pierde la esperanza, toda la sociedad pierde una parte de su futuro”, concluye. Bajo la dirección de Esteban, World Vision Ecuador cerró 2025 con más de 368.000 participantes directos, presencia en 796 comunidades de 13 provincias, 30 proyectos especiales activos y una red nacional de 2.500 jóvenes líderes.