Pero este no es un simple cambio de nombre, esta transformación busca reforzar su papel como centro de rescate, conservación, investigación y educación, en un contexto donde la biodiversidad enfrenta crecientes amenazas. El anuncio estuvo acompañado por la inauguración del Refugio de la Quebrada, un espacio de más de 3.000 metros cuadrados diseñado para albergar osas andinas rescatadas. Te puede interesar: Residuos portuarios se convierten en escudo ecológico para embarcaciones El nuevo refugio acoge a Sisa, Chuquirahua y Puya, tres osas de anteojos que quedaron huérfanas siendo neonatas en distintas provincias del país. Aunque esta especie se caracteriza por ser solitaria en estado silvestre, las tres crecieron juntas durante su proceso de recuperación y hoy comparten este espacio especialmente acondicionado a su bienestar. Actualmente, WIWA Quito alberga cerca e 1.300 animales rescatados que han sido víctimas del tráfico ilegal de fauna, el mascotismo y otras amenazas contra la vida silvestre. De ellos aproximadamente 300 pueden ser observados por el público, mientras que el resto permanece en procesos de cuarentena, rehabilitación o atención veterinaria especializada. Según explicó Martín Bustamante, director de WIWA Quito, el cambio responde a la necesidad de evolucionar frente a los desafíos actuales de conservación. La nueva etapa contempla la creación de más espacios para animales rescatados, la modernización del hospital veterinario y el fortalecimiento de experiencias educativas que acerquen a la ciudadanía a la protección de la naturaleza. WIWA, un nombre con significado El nombre WIWA, viene de la lengua Kichwa, significa animal, pero tambien hace referencia a una forma de construir territorio entre personas y animales que conviven, unidos por el cuidado y la reciprocidad. una visión que busca consolidar al parque como un punto de encuentro entre las personas y la biodiversidad ecuatoriana. Como parte de esta renovación también se presentó “Somos WIWA”, un tema musical interpretado por el grupo Taller La Bola que acompañará la nueva identidad institucional. Con esta transformación, el tradicional Zoológico de Quito deja atrás una etapa de su historia para proyectarse como un refugio dedicado a la conservación de la fauna silvestre, manteniendo vivo el vínculo que durante años lo convirtió en uno de los espacios más reconocidos para el encuentro entre las personas y la naturaleza. FUENTE: WIWA QUITO