El regreso de Willy Wonka es un llamado a la magia en todo su esplendor. Hablar de su juventud y no solo de su era como fabricante de chocolates es hacer memoria a lo que ya hemos visto: un río de chocolate, nubes azucaradas, bastones de caramelo, gomitas de arcoíris, y una sala de inventos a cargo de sus fieles colaboradores, los diminutos Oompa-Loompas. Justamente esos personajes originarios del mítico Loompalandia se unen a la aventura del joven Wonka. La apariencia para este 2023 que tiene el único Oompa-Loompa que sale en escena (Hugh Grant) es muy similar a la versión original de 1971, protagonizada por Gene Wilder. Éste lleva cabello verde, cejas blanquecinas y un tono de piel naranja que podría también ser un bronceado excesivo que lo dejó de color zanahoria. Lo cierto es que en el libro de autoría del británico Roald Dahl se explica que éstos son pigmeos originarios de África. Wonka contrató a la tribu de tres mil enanos como obreros y ellos obtuvieron infinitamente su plato favorito como alimento: granos de cacao. Sin embargo, lo que se ve en el tráiler de la nueva película es que ese primer Oompa-Loompa es un espía, un cazafortunas que busca probar los inventos del joven Wonka -siempre relacionados al dulce- y con el que finalmente termina juntándose en una sociedad de percances y descubrimientos. Una licencia que se tomaron los guionistas de esta historia, Simon Farnaby y Paul King. A ambos escritores los precede una buena dosis de fantasía, dulzura y aventura en sus producciones anteriores como lo son el osito Paddington o Rogue One. Eso ya es prometedor y mucho más si recordamos al último Willy Wonka del cine: Johnny Deep, quien en 2005 se encargó de darle un toque excéntrico a este personaje que a pesar de los años no ha perdido su esencia ni vigencia. En ese entonces bajo la dirección de Tim Burton, la narrativa fue más apegada a lo que contaba el libro de Dahl -conocido por otras obras como Matilda o Las Brujas- Pero como todo director, también Burton le imprimió su sello. En su versión añadió que Willy Wonka fue hijo del dentista más famoso de su ciudad, Wilbur Wonka. Hay una escena en la que lo recuerda con tristeza: es Halloween, sale disfrazado de fantasma para tapar sus aparatos dentales que le cubren rostro y cabeza. Y eso no es lo peor; su padre le confiscó aquella noche todos los dulces, por el daño que causarían a su dentadura. No paletas ni caramelos, menos chocolatines; no nada. Aquel agregado sobre su infancia no es muy descabellado. En su magnífico ascensor de cristal, Willy Wonka tiene muchos botones y un par de leyendas que invitan a seguir siendo niños. Aquí rescatamos un par de frases de alta rebeldía que podrían configurarse como un manifiesto contra los dentistas, descritas así por el mismo Dahl en su obra. ¿Cuántas veces quisimos golosinas de ese tipo o el mismísimo “caramelo eterno” pensado para chuparlo sin que se termine nunca? Para alcanzar esos deseos ocultos de la infancia está el joven Wonka, quien en esta ocasión muestra su difícil ascenso para catapultarse como el mejor chocolatero del mundo. Eso sí, hay que decir que todos los directores han sido fieles a su apariencia por más adolescente o viejo que lo hayan retratado: sombrero de copa, frac de tono ciruela, pantalones ajustados y un bastón. Sí, el estilo de quien hace magia sin nunca haber perdido las añoranzas de su infancia. ¡Tará, Willy Wonka! La adolescencia soñada de Wonka en la piel de Timothée Chalamet La vorágine creativa de la que solo es capaz el personaje de Willy Wonka es equivalente a la sensualidad y talento de Timothée Chalamet. Aunque lo último que ha hecho noticia sobre el actor estadounidense de 27 años es su relación con Kylie Jenner, tiene un recorrido más que interesante dentro del cine y televisión.Así que su encanto, más allá de su buen desempeño profesional, podría deberse a que tiene origen francés de lado paterno y esas ondas revoltosas de su melena le agregan un aire despreocupado, como recién salido del mar. ¡Voilá!