Ubicada estratégicamente en Calacalí, al norte de Quito, esta infraestructura no solo redefine los estándares de fabricación local, sino que posiciona al país como un referente en producción sostenible y tecnológica dentro del mercado latinoamericano. El proyecto, que representa una inversión estratégica de USD 15 millones, responde a un plan de expansión ambicioso del Grupo Pintulac. Con esta nueva sede, Wesco proyecta triplicar su capacidad de producción, permitiendo una respuesta más ágil tanto para el mercado interno como para potenciales planes de exportación. El complejo se levanta sobre un terreno de 150.000 metros cuadrados, de los cuales 15.000 metros corresponden a la infraestructura operativa en su primera fase, que contará con: Cerca de 800 paneles solares capaces de generar un megavatio de energía, alimentando gran parte de los procesos productivos. Se convierte en una de las pocas infraestructuras industriales en Ecuador en contar con la certificación EDGE Zero Carbon, garantizando una huella de carbono neutral. Sistema de control estricto que evita el desperdicio de aproximadamente 100.000 litros de agua al año mediante procesos de reutilización interna. La operación sustentará el trabajo directo de 115 especialistas, cifra que se espera dinamicen la economía local de la parroquia de Calacalí. También puedes leer: “The Twist” de Jevnaker: Puente, museo y escultura que redefine la oferta cultural en Noruega. Centro de innovación El complejo no ha sido diseñado únicamente para el envasado; funciona como un centro de servicios integrales. Alberga laboratorios de última generación para el desarrollo de productos como su línea premium Royal y la tecnología de pintura electrostática en polvo, donde Wesco es líder nacional. Además, la planta optimiza la logística de almacenamiento, permitiendo custodiar de forma técnica las materias primas y el producto terminado bajo estándares internacionales de seguridad industrial. Esta inauguración no solo salda una meta de crecimiento para la empresa fundada en 1962, sino que envía una señal potente al mercado: la industria ecuatoriana está lista para competir con calidad mundial.