Con el tiempo, una serie de alteraciones en las condiciones meteorológicas globales, como un leve incremento en la temperatura y variaciones en los patrones climáticos, comenzaron a captar la atención de los ámbitos ambiental, económico, político y social. Estudios de universidades y organizaciones ecologistas establecieron que materiales como el petróleo, el carbón y el gas eran los principales causantes, haciendo imperativo tomar acciones concretas para detener o ralentizar la problemática. Diversos sectores industriales comenzaron a evaluar sus procesos para determinar su grado de responsabilidad. La construcción se reveló como uno de los mayores contribuyentes, dado que un alto porcentaje de sus materiales contiene componentes de origen fósil o sus métodos de fabricación y transporte implican la quema de estos elementos. Esta realidad impulsó la creación de los Consejos de Construcción Verde (Green Building Councils). Su objetivo es “ayudar a los mercados inmobiliarios y de construcción de todo el planeta a desarrollar edificios, ciudades y comunidades equitativos, sostenibles y resilientes”. Sin embargo, la responsabilidad con la “salud del planeta” no era suficiente. ¿Qué sucedía con el bienestar de las personas que habitamos esos mismos edificios? Esa fue la pregunta que se plantearon dos organizaciones estadounidenses, DELOS y el Centro para el Control de Enfermedades (CDC), decididas a ampliar el concepto de sostenibilidad. Al considerar que pasamos más del 90% del tiempo en espacios cerrados, su enfoque se centró en el bienestar de los ocupantes. Como resultado, nacieron WELL y Fitwel: dos sistemas de certificación diseñados para crear edificios seguros y saludables que cuiden y protejan a las personas. Para los proyectos que deseen obtener una de estas certificaciones, el primer paso es formar un equipo de trabajo con todas las partes interesadas: propietario, desarrollador (arquitecto, diseñadores, constructor) y un profesional acreditado que lidere el proceso. Una vez conformado el equipo, se definen los criterios de bienestar, salud y sostenibilidad que se quieren alcanzar para el proyecto y que se ven reflejados en una tabla de puntuación. Este Scorecard es una matriz detallada que enumera todas las características, estrategias y requisitos disponibles dentro del estándar de certificación elegido. Funciona como una herramienta de selección y priorización, permitiendo al equipo determinar qué elementos se implementarán para cumplir con las metas establecidas, y cuántos puntos se espera obtener en cada categoría. Así, se convierte en la hoja de ruta detallada que guiará el desarrollo y la implementación del proyecto. También te puede interesar: EDGE: el sello global que redefine la construcción sostenible Cumplida esta etapa, se debe documentar cada estrategia elegida. Esto puede incluir planos, fotografías, fichas técnicas y protocolos de operación. La información se carga en las plataformas digitales del International WELL Building Institute (WELL), y del Center for Active Design (Fitwel). Exclusivamente para WELL, es mandatorio realizar pruebas técnicas en sitio por una entidad acreditada, las cuales se ejecutan una vez el edificio lleva más de seis meses habitado. Tras la revisión, se otorga la certificación, válida por tres años, tras los cuales se requiere un proceso de recertificación. Fitwel se basa en 7 categorías con más de 70 estrategias Impacto en la comunidad circundante. Reducción de la morbilidad y el ausentismo. Apoyo a la equidad social. Inculcación de sentimientos de bienestar. Mejora del acceso a alimentos saludables. Promoción de la seguridad de los ocupantes. Fomento de la actividad física. La construcción en Ecuador se encuentra en un punto de inflexión donde la nueva frontera es el bienestar humano. Certificaciones como WELL y Fitwel ganan terreno a medida que el mercado reconoce su triple impacto: ambiental, económico y social. Adoptar estos estándares no es un gasto, sino una inversión en valor agregado a las construcciones. Los proyectos acreditados se posicionan como líderes, atrayendo a inquilinos y compradores que exigen una calidad de vida superior. En definitiva, integrar la salud en el diseño es la ventaja competitiva que definirá a los proyectos más relevantes del país en los próximos años. Pasos para certificación: Formar un equipo con propietario, desarrollador y profesional acreditado (WELL AP o Fitwel Ambassador). Definir objetivos de bienestar, salud y sostenibilidad. Documentar estrategias con planos, detalles, fotos, fichas técnicas y protocolos. Cargar la información en las plataformas digitales de IWBI (WELL) o CfAD (Fitwel). Para WELL, hacer pruebas técnicas tras más de seis meses de uso, por entidad acreditada. Por: Catalina Cano Escobar, Arquitecta y Fundadora de VITAL - Arquitectura Salud y Bienestar. Profesional Acreditada -WELL AP- del International WELL Building Institute y Embajadora Fitwel para el Centerfor Active Design.