Cuando Wärtsilä llegó al Ecuador, en 1996, el país enfrentaba racionamientos eléctricos que obligaron a las industrias a buscar soluciones propias de generación. Tres décadas después, la conversación vuelve a tomar fuerza. Para Gonzalo Granda, Managing Director de Wärtsilä Ecuador, el contexto actual confirma el rol estratégico de la compañía: “Wärtsilä llega al Ecuador en un momento parecido al que estamos viviendo ahora: los industriales querían desentenderse de la red eléctrica nacional y resolver su generación por sus propios medios”. Esa necesidad marcó el inicio de una operación que hoy acompaña a sectores clave de la economía. La trayectoria local de la compañía se consolidó con fuerza en la industria petrolera. A partir de los años 2000, Wärtsilä participó en proyectos vinculados a campos y centrales de bombeo, con una solución que transformó la lógica de generación: motores capaces de utilizar crudo como combustible. “Fuimos pioneros en desarrollar equipos que ya no usaban combustibles tradicionales, sino el mismo crudo de petróleo de los campos para generar energía eléctrica”, explica Granda. Entre 2006 y 2016, la empresa instaló alrededor de 500 megavatios de potencia para abastecer operaciones petroleras que requerían energía continua, confiable y fuera del sistema interconectado. Hoy, esa base instalada sostiene una operación robusta de servicios, repuestos y mantenimiento especializado. Wärtsilä Ecuador se ha convertido en una de las redes de servicios más relevantes de la corporación en América Latina. “Actualmente somos la tercera network más grande de Latinoamérica en términos de negocio, detrás de Brasil y México”, afirma Granda. La razón está en el tamaño del parque instalado y en el modo de operación de los motores: en los campos petroleros, la generación funciona 24/7. En 2025, la operación local bordeó los USD 60 millones en ventas y cuenta con cerca de 240 colaboradores, de los cuales aproximadamente 180 son técnicos especializados. También puedes leer: Corporación Cobos & Cobos impulsa la expansión del retail premium con la llegada oficial de Kenneth Cole a Ecuador El aniversario también encuentra a Wärtsilä Ecuador con una infraestructura técnica de alto nivel. La compañía dispone de uno de los talleres mejor equipados de la región, inventario local de repuestos y una academia de formación que combina módulos físicos y ambientes virtuales. “Tenemos técnicos altamente capacitados para servir nuestra propia tecnología. Cuando otras regiones necesitan ayuda, nosotros enviamos técnicos desde Ecuador”, destaca Granda. La Wärtsilä Land & Sea Academy permite entrenar a técnicos y clientes en maniobras de mantenimiento, seguridad industrial y operación de equipos, sin exponerlos directamente a motores reales en funcionamiento. De cara al futuro, la posible llegada de gas natural al Ecuador abre nuevas oportunidades para grandes consumidores, industrias, camaroneras y proyectos mineros. Para Granda, el gas puede funcionar como un combustible de transición clave: “No podemos saltar directamente de los combustibles líquidos a un escenario 100% renovable, porque técnicamente no es factible. El gas permite hacer esa transición de forma más ordenada”. En sectores exportadores como el camaronero, esta alternativa puede ayudar a reducir la huella de carbono y mejorar el cumplimiento de estándares internacionales. En minería, en cambio, la apuesta puede avanzar hacia microredes que integren energía solar, baterías y generación térmica para asegurar continuidad operativa. Wärtsilä visualiza una oportunidad de alrededor de 1,5 gigavatios adicionales en los próximos cinco años, impulsada por industrias que necesitarán soluciones propias o complementarias de generación. Sin embargo, Granda advierte que la planificación debe empezar ahora: “Un proyecto eléctrico de esta magnitud tiene un ciclo de maduración de alrededor de cinco años, desde que se conceptualiza y financia hasta que empieza a generar el primer kilovatio hora”. En un mundo que se electrifica cada vez más —desde vehículos hasta centros de datos—, la energía firme deja de ser un respaldo y se convierte en una condición para competir. A 30 años de su llegada al Ecuador, Wärtsilä busca reafirmar ese lugar: ser un socio tecnológico para mover, con eficiencia y continuidad, al sector productivo. (I) Por: Andrés Calvopiña Cervantes