Wangari Muta Maathai nació el 1 de abril de 1940 en Nyeri, Kenia, cuando el país era una colonia británica. Su padre era agricultor, su madre se encargaba de las tareas que por aquel entonces se esperaba que hicieran las mujeres, como la crianza o la búsqueda de agua. A pesar de las dificultades de acceso a la educación formal que tenían en aquel tiempo las niñas, Wangari fue enviada a la escuela, donde se convirtió en una alumna destacada. Tanto fue así, que cuando cumplió los 20 años fue becada para continuar sus estudios en Estados Unidos, donde se graduó en Biología y completó un máster en Ciencias Biológicas. Después de un tiempo en Europa, decidió regresar de nuevo a su país natal y en 1970 consiguió el Doctorado en Anatomía Veterinaria, lo que la convirtió en la primera Doctora de África Central y Oriental, y se quedó como docente e investigadora en la Universidad de Nairobi. Ayudar al medioambiente es ayudar a las mujeres Durante sus años como docente e investigadora, Wangari tuvo la oportunidad de comprobar, en primera mano, el deterioro medioambiental que estaba sufriendo Kenia, y algunos de los problemas que enfrentaba el territorio, como las deforestaciones o la degradación del suelo. También te puede interesar: Dinamarca: El primer país del mundo en establecer un impuesto sobre las emisiones contaminantes de la agricultura En paralelo, había nacido también en ella la semilla de la lucha por los derechos de las mujeres, lo que la llevó a convertirse primero en miembro y después en directora del Consejo Nacional de Mujeres de Kenia (NCWK). En principio, ambas problemáticas podrían parecer independientes; sin embargo, al escuchar el testimonio de las mujeres de su propia región, Wangari se dio cuenta de que ambas luchas estaban relacionadas. Ellas se quejaban de la falta de agua potable, de la de leña y de comida; de que las distancias que tenían que recorrer para obtener estos recursos era cada vez mayor y su disponibilidad, aunque fueran más lejos, cada vez menor. El nacimiento del movimiento Cinturón Verde Wangari Muta Maathai fundó, en el año 1977, el movimiento Cinturón Verde, con un doble objetivo: proteger a la naturaleza al combatir la deforestación y restaurar los ecosistemas, y al mismo tiempo, empoderar a las comunidades locales, especialmente a las mujeres. La activista hizo una llamada a las mujeres de comunidades rurales para que empezaran a recolectar semillas de árboles típicos de la zona en los bosques y poder, posteriormente, reforestar. Este primer paso era crucial: no se trataba únicamente de plantar árboles, sino de devolver al paisaje las especies que mejor se adapten y que, históricamente, habían sustentado los ecosistemas locales. El impacto de estas actividades fue notable: las áreas deforestadas comenzaron a recuperarse, los suelos se estabilizaron, y las fuentes de agua regresaron. Esta actividad mejoró la calidad de vida de las mujeres de estas comunidades, aumentando la disponibilidad de leña y alimento. Pero además, también el propio trabajo con el movimiento Cinturón Verde daba una retribución económica lo que generó fuentes de ingresos alternativas para las mujeres y además, se les ofreció formación en ecología y puestos de liderazgo. También puedes leer: Dinamarca: El primer país del mundo en establecer un impuesto sobre las emisiones contaminantes de la agricultura El movimiento Cinturón Verde fue tomando fuerza poco a poco, expandiéndose por el continente y ganando reconocimiento en todo el mundo. Wangari se convirtió en una líder potente con una determinación inquebrantable; y aunque esta fuerza hizo que ganara apoyos, también hubo muchas resistencias e intentos de reprimirla a ella y al movimiento El legado de Wangari Muta Maathai Wangari Muta Maathai falleció el 25 de septiembre de 2011 debido a complicaciones derivadas de un cáncer que sufría. La historia de Wangari, tal y como destacó la Organización de las Naciones Unidas en el homenaje que le realizaron, no es sólo la de una mujer que plantó árboles combatiendo la desertificación y la deforestación; sino que su historia es también la de una mujer pionera, que inspiró al resto, que creó las bases que posteriormente se emplearon para conceptualizar los "empleos verdes" y que logró, como en el sueño de una niña, hacer del mundo un lugar mejor. Fuente: National Geographic