Al ingresar a las oficinas de Cotopaxi, ubicadas junto a Edimca en el Edificio Corporativo 194, en Quito, resulta evidente que la madera no solo es el producto que desarrolla la empresa: es parte del lenguaje del espacio. Los tableros revisten paredes, muebles y distintos ambientes que muestran sus aplicaciones en proyectos reales, mientras las texturas, los acabados y los diseños crean una atmósfera cálida que invita a recorrer cada rincón. El recorrido también permite descubrir el origen de esos materiales. Grandes fotografías exhiben las plantaciones forestales de la empresa y la biodiversidad que habita en ellas: aves, mamíferos y paisajes que recuerdan que detrás de cada tablero existe un ecosistema que forma parte de una gestión forestal de largo plazo. La experiencia conecta el diseño con el entorno y anticipa uno de los pilares sobre los que se construye la compañía. También te puede interesar: La construcción global se encamina hacia una década de expansión Del tablero a una nueva forma de construir La madera ha acompañado al ser humano desde siempre, pero la forma de trabajarla ha cambiado profundamente. Así lo explicar Solano, según él, “lo que antes implicaba largos procesos de secado, corte, tratamiento y acabados, hoy se ha transformado gracias a la industrialización y al desarrollo tecnológico”. Esa evolución ha permitido que este material llegue al mercado convertido en soluciones que facilitan el trabajo de arquitectos, diseñadores, fabricantes y constructores. Para Solano, ese cambio también ha marcado la evolución de Cotopaxi. "Antes éramos reconocidos principalmente por nuestros tableros; hoy ofrecemos soluciones completas para diferentes espacios", comentó. La empresa ha ampliado su portafolio con superficies de alto brillo, acabados mate, nuevas texturas, diseños, molduras y revestimientos para paredes y techos, productos que responden a una demanda cada vez más enfocada en la funcionalidad, el diseño y la facilidad de instalación. Detrás de ese desarrollo existe un proceso permanente de observación de tendencias. El equipo mantiene un seguimiento constante de los cambios que se producen en mercados como Europa, considerado uno de los principales referentes en diseño, para entender hacia dónde evolucionan la arquitectura y los interiores. Esa información se traduce en inversión en maquinaria, innovación y nuevos desarrollos fabricados en Ecuador. Una filosofía que siempre estuvo ligada a la sostenibilidad Mucho antes de que la sostenibilidad se convirtiera en uno de los principales temas de la industria, Cotopaxi ya incorporaba esos principios en su operación. Según explicó Solano, el manejo responsable de las plantaciones forestales, el cuidado del agua, la protección del suelo, la conservación de la biodiversidad y la relación con las comunidades forman parte de una filosofía presente desde los inicios de la empresa, hace más de cinco décadas. Las certificaciones obtenidas en los últimos años no representan un cambio en esa visión, sino el reconocimiento externo de prácticas que ya formaban parte de su manera de trabajar. Durante el recorrido también quedó en evidencia otro aspecto de esa evolución: la apuesta por fortalecer la producción nacional. La incorporación de tecnología y conocimiento especializado ha permitido desarrollar en Ecuador productos que anteriormente dependían de las importaciones y que hoy llegan incluso a mercados exigentes como Estados Unidos, Canadá y varios países de Latinoamérica. El desafío de acercar la industria al consumidor Para Cotopaxi, el futuro de la madera está directamente relacionado con la creación de espacios que generen bienestar. La combinación entre diseño, funcionalidad y calidez seguirá impulsando el uso de este material en viviendas, oficinas y proyectos comerciales. Sin embargo, Solano considera que uno de los principales retos ya no está únicamente en seguir innovando, sino en comunicar mejor todo el trabajo que existe detrás de cada producto."Tenemos que aprender a mostrar lo que hacemos y todo lo que hay detrás de la industria forestal, para que las personas entiendan de dónde vienen estos materiales y el valor que tienen", señaló. Ese acercamiento también contribuye a fortalecer el reconocimiento de la industria ecuatoriana. Hoy, productos desarrollados y fabricados en el país compiten en mercados internacionales por su calidad, diseño e innovación, demostrando que la producción local puede responder a estándares globales sin perder su identidad.