El verano pasado, muchas personas buscaron alternativas diferentes para pasar su tiempo de descanso, fuera de la rutina. El aislamiento en pandemia, hizo volar la creatividad de algunas personas para resolver cómo conectarnos con la naturaleza, sin arriesgarnos en las aglomeraciones. Una de esas alternativas fueron los viajes fotográficos, los cuales son salidas, en general grupales, para fotografiar naturaleza, fauna, comunidades, sin intervenir monetariamente en ellas. Es decir, ser simplemente observadores y disfrutar del arte de la fotografía de paisajes increíbles. Algunos de los destinos de estos viajes suelen ser la Patagonia y la Puna, Argentina. ¿De qué trata un viaje de estas características? Un viaje fotográfico es una actividad diseñada para desarrollar y mejorar las habilidades del participante. La experiencia es directa y cuenta con el apoyo de un fotógrafo profesional, quien con trabajos prácticos y críticas constructivas apoya al usuario en su proceso. También te puede interesar: Los mejores destinos para viajar a Europa este 2022 Además, esta experiencia es una ocasión única para compartir momentos con otros apasionados de la fotografía. Actividades como acercarse a lugares, personas y animales fuera de los caminos convencionales con los mejores momentos de luz del día enriquece la experiencia. ¿Cualquier persona puede hacerlos? Estos viajes están dirigidos a amantes de la fotografía, desde principiantes hasta avanzados, con cualquier tipo de dispositivo. Es decir, celulares, cámaras, drones o cualquiera que permita capturar imágenes. El viaje se da en un ambiente amistoso, ya que los integrantes están unidos por la pasión por el retrato y la curiosidad por descubrir. Aunque la fotografía es una parte fundamental de la experiencia, también hay momentos de relajación, cenas en compañía y otro tipo de actividades, que permiten a los usuarios conocer costumbres, olores y sabores de una cultura. ¿Por qué se dice que son sostenibles? Los viajes fotográficos están estrictamente conectados con el cuidado ambiental. El participante, gracias a la información brindada por los guías locales y los momentos compartidos fotografiando animales silvestres, paisajes y lugareños, desarrolla un instinto de conservación ambiental y cultural. Esto consigue que entienda, por experiencia directa, cuán importante es preservar la naturaleza, ya que es la principal fuente de recursos y dota de belleza, haciéndolo un hermoso lugar para vivir. ¿El turismo sostenible se relaciona con otras organizaciones? “Argentina Photo Workshops y los viajes fotográficos que realizamos, nos permite ayudar al crecimiento de AFONA (Asociación Argentina de Fotógrafos de Naturaleza)” expuso Nicholas Tinelli, fotógrafo y fundador de Argentina Photo Workshops. El desarrollo de este género fotográfico, como herramienta de sensibilización y conservación, fomenta la protección medioambiental. Además, provoca el compromiso de la organización a dejar una huella positiva en los lugares que visita, destinando un aporte a distintos proyectos locales. ¿En qué proyectos se encuentran actualmente? Argentina Photo Workshops está colaborando con la Asociación No’Oiye, del pueblo Qom del Chaco, con 3 proyectos orientados a mejorar las condiciones de vida de la comunidad. Estos consisten en la construcción de un pozo para agua, la compra de insumos para la cría de abejas y herramientas para realizar artesanías. También, están colaborando con la Fundación Puna Argentina para la creación de una red de producción sustentable de hortalizas en invernaderos en el Peñón de Catamarca y asistencia a comunidades para el desarrollo de un turismo sustentable. Además, la Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares junto a workshops, aportan con la concientización y educación sobre el medioambiente en temas como el cuidado del agua y la gestión de residuos, para reducir el impacto de la comunidad “El Chaltén'' en el entorno. Fuente: Perfil