De acuerdo con el organismo, en 2019 el sector de viajes y turismo de Latinoamérica contribuyó con USD 267 mil millones al PIB (8,1% de la economía de la región); sin embargo, en 2020, cuando la pandemia impactó a la industria, su contribución cayó 41,1%, es decir, a USD 157 mil millones. El organismo consideró que a medida que la economía global comienza a recuperarse de los efectos de la pandemia, “si las restricciones de viaje comienzan a flexibilizarse y los programas de vacunación continúan avanzando, para 2022 los empleos generados por el sector de viajes y turismo podrían llegar a los 16 millones de puestos de trabajo, un 22,8% más que en 2020”. El WTTC recordó que el crecimiento previsto para el PIB turístico en Latinoamérica para este 2022, todavía se encuentra 12,7% por debajo de los niveles anteriores a la pandemia.También te puede interesar: Ecuador ganó como destino verde líder en el mundo 2021 “En los años recientes, el sector de viajes y turismo de Latinoamérica se ha visto seriamente afectado. Sin embargo, nuestras últimas investigaciones muestran que 2022 podría traer una fuerte recuperación para el sector y la economía mundial”, dijo Julia Simpson, presidenta y directora general del WTTC. Expuso que “millones de puestos de trabajo dependen de la reactivación del sector de viajes y turismo, pero todavía hay tareas por hacer si queremos lograr una recuperación económica completa y crear todos los empleos perdidos”. De acuerdo con la misma investigación del WTTC, la contribución del sector global de viajes y turismo a la economía mundial podría alcanzar los USD 8,6 billones durante 2022, sólo 6,4% por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. En 2022, la contribución del sector de viajes y turismo al producto interno bruto (PIB) de Latinoamérica alcanzará USD 233 mil millones, lo que implicaría un aumento 48,2% con respecto al 2020, estimó el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés). Sin embargo, dicha recuperación está lejos de revertir los efectos de la pandemia. Fuente: La Jornada