Alexandra Hidalgo, Gerente General de Anavanlab, cuenta que el rol de una evaluadora de carbono neutro o de un verificador de inventario de gases de efecto invernadero organizacional es, justamente, comprobar que dicho inventario haya sido realizado de una manera correcta y de acuerdo a los principios de las normas internacionales, que son las que establecen la metodología de cálculo, para que luego se pueda estandarizar y comparar dentro de las empresas del país y alrededor del mundo. “Esta evaluación es muy importante porque, además, garantiza la confianza y la transparencia en la declaración de GEI final de la empresa, entendiéndose que ha sido verificada por un organismo externo, que es designado o acreditado por el Servicio de Acreditación Ecuatoriano y reconocido por la autoridad ambiental nacional (Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica)”, señala la experta. En ese sentido, es importante que la empresa que realice su inventario de Gases de Efecto Invernadero, busque una verificación externa, que contraste y valide el cálculo de emisiones realizado por la organización, aportando credibilidad a los datos e informes presentados. Por ello, se puede entender como una forma de auditoría de ese inventario, donde se pueden detectar oportunidades de mejora y de ser el caso pueda ser corregido, para que la versión final cumpla con todos los requisitos técnicos asociados. “Ese es el aporte que dan los verificadores a este proceso de carbono neutralidad. Es muy importante contar con evaluadores externos acreditados que garanticen la confiabilidad en todo el proceso, la integridad, la coherencia de la información y la confianza hacia los consumidores, además que visibiliza el compromiso alcanzado por la organización. En ese sentido, por ejemplo, dentro del Programa Ecuador Carbono Cero, se exige que haya una verificación externa previo a la obtención de los diferentes distintivos y certificaciones. Esto aporta credibilidad y transparencia en todo el proceso”, detalla Alexandra Hidalgo.