El dato confirma que la demanda se mantiene activa y que el sector empieza el año con una base más sólida que la del periodo previo. Aun así, el ritmo mensual se moderó. Las ventas de febrero fueron 4% menores que en enero de 2026, cuando se registraron 11.342 unidades. Esta variación no responde solo a consumo: también expone fricciones operativas en el cierre del ciclo comercial cuando la entrega depende de trámites que deben completarse sin intermitencias. Durante el mes se evidenciaron retrasos externos asociados a la matriculación y al cierre de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT). Aunque la facturación siguió su curso, parte de las unidades vendidas no pudo completar el registro y, por tanto, no se entregó al cliente en los tiempos esperados. Para el negocio, esto implica inventario inmovilizado, presión sobre caja y una experiencia de compra que queda “abierta”. También te puede interesar: La confianza en el sector regresó y reactivó las decisiones de compra “Una parte importante de los vehículos facturados aún no ha podido finalizar el proceso de matriculación. Mientras ese paso no se concrete, el ciclo comercial del mercado automotor no se cierra completamente”, explica Genaro Baldeón, Presidente Ejecutivo de la Aeade. El mensaje es claro: el cuello de botella se mueve del punto de venta al back office. El acumulado dimensiona el momento del sector. Entre enero y febrero de 2026 se comercializaron 22.232 unidades, frente a 16.618 del mismo periodo de 2025: un crecimiento de 33,8%. En un mercado que ya crece con fuerza, el reto es convertir ventas en entregas sin fricción: la continuidad de los trámites de registro y matriculación será clave para sostener el dinamismo.