La empresa fue creada en 2005 por Sébastien Kopp y François Morillion, dos jóvenes, que luego de un viaje a Brasil -país donde está la mayor parte de sus recursos-, se comprometieron con avanzar hacia un mundo más justo, menos contaminante y que promueve la mejoría de las condiciones laborales de los trabajadores. “No pretendemos cambiar el mundo, pero sí, a nuestra escala, hacer que nuestra idea pueda inspirar a otras personas”. De esta forma, VEJA, cuyo significado en portugués es “observar”, basa su modelo de negocio en la producción de zapatillas elaboradas mediante algodón agroecológico, procedentes de Brasil, principalmente, y Perú. Además, se utilizan materiales innovadores hechos a base de botellas de plástico y poliéster reciclado, los que se eligen por ser ligeros, flexibles y resistentes al agua. Bajo los principios de comercio justo, las zapatillas se producen en fábricas del país carioca, dónde se respetan los derechos de los trabajadores. Por otra parte, la logística se gestiona a través de la empresa francesa Log’Ins, que fomenta la integración social y profesional. Adicionalmente, una de las nuevas apuestas de la empresa es la línea de sneakers modelo ‘Campo’, confeccionados a partir de residuos de maíz. Menos publicidad más producción La compañía ahorra los gastos de publicidad para invertirla en producción, a decir de la propia marca, la empresa funciona con corazonadas y se responsabiliza. Pese a que fabrica calzado costoso, cuyos precios rondan entre los EUR 80 y EUR 250, su mayor aporte se basa en añadir un impacto positivo en cada paso de la cadena de producción, ofreciendo alta calidad y el cuidado de sus diseños como rasgo principal de la marca. Claves del éxito de la marca: Identidad propia Responsabilidad social Exclusividad