Al inicio, los zapatos eran fabrucados artesanalemente, eran elaborados y vendidos ese mismo día. De hecho, el mismo día de la inauguración, vendieron 12 pares del modelo Vans #44 que hoy es conocida como “The Authentic”, sin duda uno de los buques insignia de la marca. En el momento de su apertura , ofrecían en la tienda 3 modelos de zapatillas en un rango de precios entre USD 2.49 y USD 4.99, pero sólo habían fabricado modelos de exposición. Las estanterías estaban llenas de cajas vacías, así que a los 12 clientes que entraron, les dijeron que eligieran sus colores y que podían recoger las zapatillas, recién hechas, por la tarde. Cuando los clientes regresaron, Paul y los tres socios se dieron cuenta que no tenían ni dinero para el cambiO, así que entregaron las zapatillas a los clientes y les pidieron amablemente que regresaran al día siguiente para pagar. La compañía se inscribió Van Doren Rubber Company y las zapatillas Van Doren´s pasaron a conocerse simplemente cómo Vans. Más tarde se incorporó el hermano pequeño de Paul, James Van Doren aunque con un porcentaje de tan sólo el 10% de la compañía. Durante el año siguiente, se produjo la primera gran expansión de la marca al abrir una nueva tienda prácticamente cada semana, siguiendo una secuencia estricta en la que Van Doren buscaba locales los lunes, firmaban el contrato los martes, los acondicionaban los miércoles, añadían las estanterías, mercancía y decoración los jueves y viernes, contrataban un encargado los sábados y entrenaban a los empleados los domingos. También te puede interesar: Puma y Adidas: Dos marcas que nacieron de la separación de dos hermanos Estas aperturas supusieron el primer gran aumento de ventas de Vans, al mismo tiempo que permitían a la marca estar en contacto con el público. De esa estrecha relación saldrían las primeras quejas sobre la suela de las zapatillas, ya que ésta se rompía al poco uso. Para solucionarlo, Vans añadió unas lineas verticales al patrón en forma de diamantes y fue patentado. La moda de los "Skaters" En los años 70, un nuevo tipo de cliente supuso otro gran impulso para la compañía. La fiebre por el skateboarding que se vivía en esos momentos permitió a Vans mostrar su flexibilidad a la hora de fabricar y diseñar. Cuando los skaters comenzaron a demandar nuevos diseños y colores, Vans respondió sacando el modelo Vans #95, conocido hoy como “The Era” que fue diseñado por los skaters legendarios Tony Alva y Stacy Peralta y que ofrecía un diseño con dos colores (rojo y azul). A partir de ese momento, Vans fueron las zapatillas elegidas por todos los skaters de una generación… lo que supuso el comienzo de la asociación que siempre ha tenido la marca con el deporte. Durante los años 70 nuevos diseños y multitud de colores fueron añadidos y en 1979 lanzaron las Vans Slip-On. Otro modelo mítico que ha transcendido a cualquier época y sigue viéndose hoy en día en cada ciudad del mundo. En 1976 se actualizó el porcentaje que tenía cada socio en la empresa y se igualó entre los cuatro socios. Al mismo tiempo, James Van Doren tomó la dirección de la marca y se puso como objetivo principal la expansión. Para ello, fue ayudado por el nuevo deporte de moda que estaba azotando California, el BMX. Desde el primer momento Vans fue también la zapatilla elegida por los riders de BMX. Pero lo que realmente dio fama y supuso el empujón definitivo para la marca fue una película. “Fast Times at Ridgemont High” en la que el surfer “Jeff Spicoli” interpretado por Sean Penn llevaba unas Vans Slip On de cuadros. La pelicula lanzó al estrellato a Sean Penn y a Vans al mismo tiempo. A finales de los años 70 Vans tenía 73 tiendas en California y comenzó a venderse nacional e internacionalmente a través de tiendas multimarca. Las ventas aumentaron a un ritmo tan alto que James Van Doren aumentó la capacidad de producción moviendo la compañía a unas nuevas instalaciones a una inmensa fábrica en Orange, California, en 1984 y aumentando el número de empleados a más de 1000. En esos años, Van Doren tomó una decisión que al final fue equivocada. Para luchar contra las grandes marcas de material deportivo, expandió el catálogo de Vans creando zapatillas especializadas en multitud de deportes como Baloncesto, Football, lucha libre, boxeo, etc . Al mismo tiempo, esas grandes compañías habían movido su producción a países asiáticos donde la mano de obra era mucho más barata y las regulaciones contra el medio ambiente eran más permisivas, pero Van Doren decidión mantener su producción en casa. A partir de ahí, la empresa tuvo que hacer frente a los altísimos costes de mano de obra y de expansión que tenía junto con el gasto que suponía mantener un catálogo tan amplio de productos. Y, para empeorar la situación, apareció una ola de competidores vendiendo imitaciones baratas de sus productos a lo que Vans respondió con una bajada de precios por debajo del coste de fabricación. En Quiebra Por si las malas noticias eran pocas, en 1984 sufrieron una inspección laboral cuyo resultado fue el arresto de cerca de 150 de sus trabajadores supuestamente ilegales. Esto hizo que la fiebre por las Slip-on cesara. En 21 meses, Van Doren perdió cerca de USD 3,6 millones que se sumaban a la deuda de USD 12 millones que ya tenían. Cuando el banco quiso cobrar USD 6,7 millones de esa deuda en 1984, la compañia no tuvo más remedio que declararse en bancarrota. Esto habría hecho que cualquier empresa hubiera cerrado directamentE, pero no Vans. En sólo tres años, Vans salió de la bancarrota. En 1987 la demanda de sus zapatillas seguía siendo muy alta y los 2 millones de pares que salieron de su fábrica supusieron unas ventas de USD 50 millones, con lo que Van Doren volvió a dar beneficios. En esos momentos, aumentó mucho la demanda de Vans internacionalmente, particularmente en México y Europa, donde se podían encontrar en cualquier tienda de skate local. Un tercio de su facturación provenía de sus zapatillas customizadas, donde las tiendas podían encargar cualquier combinación del catálogo y las tenían en sus almacenes en 5 días, mientras que el resto de marcas, trabajaba con plazos de 9 meses. Esto fue debido a que absolutamente todas las marcas tenían ya sus centros de producción en Asia, mientras que Vans se mantuvo fiel a seguir fabricando en Estados Unidos. También te puede interesar: Nike, la historia del logo más famoso del mundo 1988 fue otro año clave, ya que Paul Van Doren dijo que estaba cansado de llevar el día a día de la compañía y accedió a vender la empresa al banco de inversión McCown De Leeuw & Co. A partir de aquí, termina la historia original de Vans, pero ha seguido luchando como marca durante décadas y hoy en día sigue siendo una de las referencias en calzado y ropa urbana que se puede ver sobre cualquier tabla de skate en todo el mundo. Hizo frente a la crisis de los 90, a los cambios de tendencia en los gustos por las zapatillas, salió a bolsa, volvió a salir de las pérdidas reinventándose fabricando botas de snow, hizo frente a nuevos problemas legales con sus empleados, sacó su línea de ropa, y fue vendida nuevamente por 400 millones de dolares a V.F que es la actual propietaria. Fuente: Fillow Magazine