Uno de los mayores retos son los relaves mineros, residuos que suelen almacenarse en piscinas de contención y que, si no se gestionan correctamente, representan riesgos sísmicos, ecológicos y de salud pública. Pero ¿y si estos residuos pudieran convertirse en un recurso valioso? Esa es la premisa que motivó a Diana Jumbo, docente investigadora del Departamento de Química de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), a liderar un proyecto que hoy se perfila como un referente de innovación científica aplicada al desarrollo sostenible. Desde la carrera de Ingeniería Ambiental, y en colaboración con la empresa minera UNICOR, este proyecto propone una alternativa disruptiva: transformar relaves mineros en bioladrillos sostenibles. Ciencia que da forma al cambio El equipo de investigación se enfocó en diseñar bioladrillos, utilizando residuos mineros y bacterias con capacidad de inmovilizar metales pesados. El proceso emplea la Sporosarcina pasteurii, un microorganismo que excreta carbonatos, los cuales actúan como un aglutinante natural, reduciendo la contaminación y dando cohesión al material. “El beneficio doble de este microorganismo nos ayuda a adicionar las partículas del relave, pero también a inmovilizar los metales”, explica la investigadora Jumbo. El resultado: un ladrillo que supera los estándares técnicos de resistencia establecidos por la norma INEN 3066, alcanzando los 15.76 megapascales, y que además reduce la huella de carbono en más del 50% respecto a los ladrillos convencionales. Mientras un ladrillo tradicional genera aproximadamente 0.22 kg de CO₂ equivalente, el bioladrillo de la UTPL emite apenas 0.10 kg, ya que no requiere ser cocido en hornos. Una apuesta ambiental y económica Más allá del impacto ecológico, el proyecto también destaca por su viabilidad económica. Cada unidad tiene un costo de producción estimado en 0.21 centavos de dólar, lo que lo posiciona como una alternativa altamente competitiva frente al precio de mercado, que va de 15 a 24 centavos por ladrillo. Este balance entre sostenibilidad, resistencia y bajo costo no solo lo convierte en una opción viable para el sector de la construcción, sino también en una solución replicable para comunidades cercanas a operaciones mineras. Vinculación que transforma realidades Uno de los pilares de este proyecto es su enfoque en el desarrollo comunitario. Los resultados han sido socializados con diversos actores, entre ellos representantes del Ministerio del Ambiente, miembros de la academia y ejecutivos de UNICOR, con el objetivo de promover emprendimientos locales que reutilicen relaves en la fabricación de materiales de construcción. Esta visión se alinea con las normativas que exigen a las empresas mineras implementar programas de responsabilidad social, abriendo la posibilidad de integrar estas tecnologías en sus planes de relaciones comunitarias. Educación superior con impacto real La propuesta liderada por la UTPL es un testimonio del papel fundamental que juega la academia en la construcción de un futuro más justo y sostenible. Al transformar un problema ambiental en una oportunidad concreta, esta investigación refleja el compromiso institucional con el desarrollo científico y tecnológico al servicio de la sociedad. “Ya llegamos a nuestro objetivo, que era elaborar un producto ambientalmente sostenible, pero también que sea resistente, que cumpla con estas características”, concluye Diana Jumbo. En un mundo que busca soluciones sostenibles, ver a los residuos como un recurso es más que una innovación: es una necesidad.