Como resultado, cada vez más empresas están aplicando o reevaluando sus políticas para alinearse a este objetivo. El entorno empresarial ha experimentado cambios significativos y una rápida evolución en la última década de los años 90, que fue testigo del auge de Internet y de la globalización. Esto ha llevado a enfrentar nuevos enfoques de gestión, como la promoción de una cultura ética y el cumplimiento normativo o compliance. Para validar estas afirmaciones, en 2022 se investigó el estado actual en Ecuador, referente a este tema. Se aplicó una encuesta a los líderes empresariales, gerentes o gestores de recursos humanos de las 100 empresas de mayor reputación del Ecuador. También te puede interesar: 10 obstáculos para la igualdad de género en 2030 Entre los resultados se destacan algunos, que, por su constante aplicación, se consideran prácticas éticas, en pro de mejorar la percepción de una organización ante públicos internos y externos. Este accionar es una manera de responder a la Agenda 2030 que se compone de 17 objetivos, con 169 metas que surgen como un modelo para una prosperidad compartida en un mundo sostenible: Campañas de respeto a la diversidad, respetar la diferencia y aceptar la condición sexual creencia religiosa, color de piel, condición económica, capacidades físicas e intelectuales, afiliación política, género, etc. Construcción de organizaciones basadas en valores, promoviendo el trabajo en equipo y la ética profesional. Promoción de valores corporativos que ayuden a conocer en lo que cree y por lo que luchan todas las personas que trabajan dentro de una organización. Trato igualitario y a la no discriminación, como principios básicos de los derechos humanos. Programas para fomentar la armonía familiar a través de una comunicación asertiva y resolución saludable de conflictos por parte de las familias y su repercusión en la vida laboral. Actividades recreativas enfocadas a los colaboradores que les permitan aliviar las responsabilidades laborales. Otro resultado, es el impacto significativo de la actuación de la ética en el clima laboral, beneficiando directamente a su público interno, pieza clave de la productividad. Las acciones éticas definen y fortalecen la buena imagen que una organización proyecta, fomentarla fortalece su posición en un entorno cada vez más competitivo y sostenible. Por: Mónica Abendaño - Grupo de Investigación Gestión de la Comunicación Estratégica - UTPL mabendano@utpl.edu.ec