Por: Freddy Araque – Ebitda Group y Eddy Gouveia – Consultores Neurosales ¿Cuándo fue la última vez que alguien marcó físicamente el número de alguien (de memoria) en lugar de buscar su nombre en su teléfono celular? El hecho es que no solo confiamos cada vez más en la tecnología, sino que también nos sentimos más cómodos usándola. ¿Usted entra en pánico cuando no está con su teléfono celular a la mano o no lo encuentra? La respuesta de la mayoría seguramente será sí, es que ya no conocemos todos los números de memoria, y aún hay más, en nuestros celulares literalmente está mucha de la información de nuestra vida. El uso personal de la tecnología nos permite hacer mejor (o más fácil) muchas cosas, pero con poco énfasis financiero, establecemos temporizadores para garantizar que los alimentos no se cocinen en exceso, utilizamos WAZE para evitar el tráfico y llegar más rápido a nuestro destino y también contamos con relojes que monitorean nuestra frecuencia cardíaca para garantizar que nuestra salud esté caminando bien. Diferentes estudios demuestran que hay un impacto positivo y significativo de la alfabetización financiera y el dominio y uso de la banca electrónica. Es decir, a mejor uso de canales tecnológicos para cursar transacciones financieras hay más alto índice de alfabetismo financiero. Así la tecnología se convierte en parte de la solución de este problema en el cual 2 de cada 3 personas en el mundo no domina conceptos financieros elementales, tal como lo indicamos en nuestros artículos anteriores. ➤ Ver también: Analfabetismo Financiero: ¿La verdadera pandemia? Parte III