El reporte tiene un cambio en la metodología para calcular la deuda pública. La modificación fue establecida en la Ley Orgánica para el Ordenamiento de las Finanzas Públicas, vigente desde julio de 2020, que hizo reformas al Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas (Coplafip). El fin de este cambio es transparentar la deuda estatal. Esto es parte del compromiso alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), firmado en septiembre de 2020, para lograr un financiamiento por USD 6.500 millones. Entre los ajustes importantes están la incorporación de las obligaciones por ventas anticipadas de petróleo y la deuda a los gobiernos autónomos descentralizados (GAD). Además, se incluye el monto que tiene que pagar Petroecuador a la petrolera Schlumberger, por la concesión del campo Auca, de cerca de USD 500 millones; y las deudas por convenios de liquidez, que suman más de USD 2 000 millones. Leer También: Las 10 ciudades del Ecuador con mayores niveles de inflación en 2021 El monto de la deuda pública, a agosto pasado, corresponde a USD 44.136 millones de deuda externa y USD 29.069 de deuda interna. Pero estas no son todas las obligaciones que tiene el país. Según la planificación del Ministerio, hasta el 11 de febrero próximo se completará información de la deuda pública de cinco meses de 2021 que faltan. Así, el monto adeudado seguirá subiendo y habrá un incremento de más de USD 1000 millones. El último trimestre del año pasado, multilaterales como el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) hicieron importantes desembolsos para la economía ecuatoriana. Con una simple división del monto de la deuda, USD 73.206.3 millones, hasta agosto, para 17,5 millones de habitantes de Ecuador, se puede determinar que cada ecuatoriano debe USD 4.183.2. La nueva metodología establece que la deuda consolidada se reduzca progresivamente en los próximos 10 años. El monto de la deuda debe representar el 57% del PIB hasta 2025. En 2030 debe bajar al 45% y en 2032 debe representar el 40% del PIB. Para cumplir este objetivo, el Gobierno deberá hacer una programación muy rigurosa de los ingresos y gastos para reducir el déficit y generar superávit fiscal para disminuir la deuda. Fuente: El Comercio