Uno de cada cuatro créditos es para proyectos verdes
Proyectos en Lima, La Paz, Quito, Ciudad de Panamá, Santiago de Chile, Recife, Cali, la Amazonía y América Latina en general, son algunos de los aportes de la multilateral para reducir el impacto del cambio climático.
América Latina solo es responsable del 12,5 % de las emisiones mundiales, pero su sector agrario perdió USD 11.000 millones entre 2003 y 2013 debido a los desastres naturales, según reportó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Si no se toman medidas correctivas, la región sufriría una reducción de lluvias en la Patagonia, Brasil central, el Caribe y Centroamérica; incremento de las sequías en todo el territorio, hecho que mermaría la producción agroindustrial y reduciría la capacidad productiva de América Latina; mayores ciclones tropicales; y aumento del nivel de los océanos que pondría en riesgo a poblaciones instaladas en primera línea del mar; por nombrar solo algunos de los impactos negativos del aumento de la temperatura global.
Se calcula que el financiamiento necesario para que se produzca una transición hacia economías bajas en emisiones y resilientes al clima asciende a unos USD 1.000 billones al año hasta 2050. Por eso, para implementar este nuevo modelo será imprescindible el compromiso de todos los actores, desde gobiernos y sector privado, hasta organismos multilaterales y sociedad civil.
En su enfoque estratégico, CAF —banco de desarrollo de América Latina— está orientado a movilizar recursos internacionales para apoyar acciones de mitigación de emisiones y medidas de adaptación a escenarios climáticos cambiantes, así como a acompañar a sus países miembros en la formulación de políticas y estrategias climáticas.
De hecho, en los últimos 10 años CAF ha aportado cerca de USD 1.500 millones. Y sólo en 2014, el financiamiento verde de la institución ascendió a USD 2.810 millones, representando uno de cada cuatro del total de las aprobaciones totales para ese año.
“El 24 % de las aprobaciones de CAF en 2014 correspondieron a financiamiento verde. Para 2020, nos proponemos alcanzar el 30 %, con el fin de apoyar a los países de América Latina en el proceso de transición a economías bajas en carbono y resilientes al clima”, explicó Enrique García, presidente ejecutivo de CAF.
García agregó que, “contrariamente a lo que suele asumirse, está demostrado que las inversiones ‘verdes’ aumentan la competitividad y la productividad de los países, son rentables y pueden incluso suponer un impulso de las economías nacionales, aspecto importante en el contexto global de bajo crecimiento, con la oportunidad de generar más y mejores empleos”.
Fuente: Portafolio.co
Si no se toman medidas correctivas, la región sufriría una reducción de lluvias en la Patagonia, Brasil central, el Caribe y Centroamérica; incremento de las sequías en todo el territorio, hecho que mermaría la producción agroindustrial y reduciría la capacidad productiva de América Latina; mayores ciclones tropicales; y aumento del nivel de los océanos que pondría en riesgo a poblaciones instaladas en primera línea del mar; por nombrar solo algunos de los impactos negativos del aumento de la temperatura global.
Se calcula que el financiamiento necesario para que se produzca una transición hacia economías bajas en emisiones y resilientes al clima asciende a unos USD 1.000 billones al año hasta 2050. Por eso, para implementar este nuevo modelo será imprescindible el compromiso de todos los actores, desde gobiernos y sector privado, hasta organismos multilaterales y sociedad civil.
En su enfoque estratégico, CAF —banco de desarrollo de América Latina— está orientado a movilizar recursos internacionales para apoyar acciones de mitigación de emisiones y medidas de adaptación a escenarios climáticos cambiantes, así como a acompañar a sus países miembros en la formulación de políticas y estrategias climáticas.
De hecho, en los últimos 10 años CAF ha aportado cerca de USD 1.500 millones. Y sólo en 2014, el financiamiento verde de la institución ascendió a USD 2.810 millones, representando uno de cada cuatro del total de las aprobaciones totales para ese año.
“El 24 % de las aprobaciones de CAF en 2014 correspondieron a financiamiento verde. Para 2020, nos proponemos alcanzar el 30 %, con el fin de apoyar a los países de América Latina en el proceso de transición a economías bajas en carbono y resilientes al clima”, explicó Enrique García, presidente ejecutivo de CAF.
García agregó que, “contrariamente a lo que suele asumirse, está demostrado que las inversiones ‘verdes’ aumentan la competitividad y la productividad de los países, son rentables y pueden incluso suponer un impulso de las economías nacionales, aspecto importante en el contexto global de bajo crecimiento, con la oportunidad de generar más y mejores empleos”.
Fuente: Portafolio.co