Su conferencia, titulada Unlocking Human Potential: inspiramos tu crecimiento, transformamos vidas, planteó un modelo de gestión del talento que rompe estructuras tradicionales y se alinea con un propósito superior: “Inspirados en ti, mejoramos vidas”. Desde una analogía con la naturaleza, Amores destacó que “toda semilla puede crecer, pero sólo en tierra fértil puede florecer plenamente”. Así introdujo el paralelismo con las organizaciones: cuando el entorno es rígido, incluso el mejor talento se ve limitado. En Danec, con más de tres años de transformación, esta filosofía ha implicado desestructurar jerarquías para dar paso a un modelo de pirámide invertida, donde “el CEO pasa de comandar desde arriba a acompañar desde la base”. Este cambio ha generado retos: pérdida de referentes jerárquicos, mayor exigencia en la toma de decisiones por parte de los equipos y una necesidad urgente de nuevas competencias. Sin embargo, los beneficios comienzan a evidenciarse: mayor autonomía, creatividad, compromiso y sentido de pertenencia. “El talento humano es infinito, pero para desbloquearlo necesitamos eliminar las estructuras que lo limitan”, subrayó Amores. Danec ya da pasos hacia una estructura organizacional en red, donde se privilegia la colaboración, la confianza y el liderazgo distribuido. Como ejemplo de su visión disruptiva, Amores reveló que en 2026 enviarán semillas de palma ecuatoriana al espacio, un hito que combina ciencia, innovación y propósito: “El mejor producto de una empresa no es lo que vende, sino las personas que lo hacen posible”. En un mundo donde el 85% de los trabajadores no se siente comprometido con su labor (según Gallup), la propuesta de Amores cobra especial relevancia. “La organización pone la cancha, pero el talento pone los goles”, concluyó. Su mensaje: las empresas que cultivan entornos fértiles desbloquean lo mejor de su gente.