Los Gran Cacao, como se conocía a un grupo de hacendados de la Costa, exportaban al extranjero “la pepa de oro” hacia Estados Unidos y Europa, lugares donde se elaboraban los mejores chocolates finos. Sin embargo, Ecuador era un país donde solo se cultivaba y cosechaba la materia prima, pero no se elaboraban productos de valor agregado. Viendo esta situación, Juan Bautista, Emilio Segale y Domingo Norero, tres emprendedores de origen italiano radicados en Guayaquil, fundaron en 1889, La Universal, una de las grandes empresas de confites que siempre ha estado presente en la memoria de los ecuatorianos. Años más tarde, en 1911, La Universal lanzó al mercado los productos que aún permanecen en el top of mind del consumidor y han pasado por muchas generaciones, hablamos de: Huevitos, Cocoa, Menta Glacial, Leche Miel y Manicho, el más recordado por los ecuatorianos. La marca cuenta con dos fábricas: la primera, ubicada en Guayaquil, se especializa en la elaboración de chocolates y sus derivados. La segunda, localizada en Riobamba, inaugurada en 2015, está destinada para la elaboración de otros confites como caramelos, chupetes, galletas, entre otros. Entre ambas logran una producción anual de 15 mil toneladas. Estos productos llegan también a EE.UU. y Europa para los consumidores migrantes ecuatorianos, que con nostalgia recuerdan a su país al saborear una de sus variedades. Su portafolio también se extiende a África y Haití. La Universal tiene bajo su paraguas a las marcas líderes de la categoría de chocolates, modificadores de leche y caramelos, permitiéndolos apostar en grande por el desarrollo de nuevos proyectos que revolucionan el mercado ecuatoriano.Por _ Andrés Calvopiña