Para la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), tanto Estados Unidos como la Unión Europea registran crecimientos significativos en las preferencias de consumidores que buscan alternativas alimenticias de alto nivel de calidad, inocuidad y, sobre todo, contenido nutricional que por sus características tienen un distintivo que es altamente valorado en nichos de mercado con alta disposición al pago. Apoyo a estos emprendimientos La Fedexpor explica que mantiene un constante esfuerzo por conectar a exportadores, en especial pequeños y medianos, con compradores extranjeros a través de misiones comerciales, ferias con ruedas de negocios y proyectos de cooperación con organismos internacionales de promoción de desarrollo.De las experiencias más favorables que ha tenido la Federación en cooperación con la Unión Europea en el marco del proyecto “Internacionalízate mipyme”, es la de acompañar en el camino del proceso de exportación a cerca de 100 nuevas empresas cuyos productos elaborados no tradicionales cuentan con un importante componente nutricional. Los superfoods ecuatorianos más exportados De los productos que más se pueden destacar el desempeño en 2021 son: la pitahaya en el grupo de las frutas no tradicionales, con un incremento del 37% respecto 2020; y dentro de las conservas de frutas y hortalizas se destacan: el jugo o concentrado de maracuyá y el puré de banano, con incrementos del 23% y 14%, respectivamente. Cabe anotar que las exportaciones de chocolate tuvieron una recuperación en 2021, dado que en 2020 se redujeron a la mitad de su valor habitual. El cambio de perfiles de consumo global a raíz de la pandemia dan cuenta de que el consumidor se mantendrá consolidando sus preferencias alrededor de los productos que puedan aportar mayor beneficio a su salud. En ese espacio, el Ecuador tiene posibilidades de ofertar alimentos con innovación en presentación, calidad y posicionamiento en nuevos mercados como Japón, Canadá, Oriente Medio, norte de Europa, entre otros mercados importantes para estos productos. Este tipo de producción es, sin duda, una alternativa sostenible de generación de empleo e innovación de procesos que puede abrir la puerta a otros nuevos productos que puedan desarrollarse con la riqueza agrícola del país.