Paccari es una empresa que nace de un sueño. Un sueño que busca generar un impacto positivo en el mundo, cambiando su historia a través del chocolate. A pocas horas de finalizar la jornada del evento más importante de equidad de género en Ecuador, Verónica cautivó la atención de una sala entera al hacer un recorrido por los inicios de esta reconocida empresa ecuatoriana. Con la compañía de la inteligencia artificial, empezó la degustación, pero antes, Verónica compartió datos valiosos. Por ejemplo, Ecuador tiene el 65 % del cacao fino del mundo y que Paccari es uno de sus mayores exponentes y que ha ganado fama mundial. Esta empresa, fundada por Carla Barbotó y Santiago Peralta, es una bcorp, es decir, una organización que apuesta por el comercio justo y una cadena de valor fortalecida en sus procesos y responsable en cada etapa de la producción y comercialización. Una cadena de trabajo justa y la mujer como protagonista Verónica relató que Paccari revalorizó el trabajo de los agricultores, quienes poseen un valioso conocimiento ancestral. “Cuando esta aventura arrancó, comenzamos a buscar a los agricultores para que se organicen y vean que estábamos proponiendo un trato justo”. Los fundadores de Paccari se dieron cuenta que la siembra y cosecha del cacao escondía prácticas esclavistas. “Un saco de cacao de 66 kg -un peso absurdo- era cargado exclusivamente por hombres, y ellos eran quienes cobraban el dinero y lo mal usaban”, explicó la ejecutiva. Lo que descubrió Paccari hace 20 años les hizo encender una llama, un deseo de cambiar ese mecanismo de trabajo. Fue entonces cuando se hicieron saquillos de 22 kilos, “eso permitió que las mujeres puedan participar en esta parte del trabajo porque ya estaban en el cultivo, cosecha, fermentación, secado, pero no podían llevar el cacao por el peso, y el que cobraba era el marido”. En un segundo momento Paccari empezó a exigir que en las centrales de acopio el producto sea entregado por mujeres, “así fuimos subiendo la cuota, de poquito a poco”. Modificar la participación de la mujer en la administración del dinero es un gran logro de esta empresa ecuatoriana. Paccari también es un ejemplo de comercio justo, al tener reglas sensatas y pagar hasta el triple del valor corriente de un saco de cacao. “Nos dijeron “serranos bobos”, pero no veían que la intención era que se mantenga esa gente en el campo porque son ellos quienes tienen la sabiduría ancestral de cómo manejar el campo”, explica Verónica. Así queda demostrado que en la cadena de Paccari, los pequeños agricultores son claves. Paccari está alineado con los ODS y temas de tanto peso como la equidad de género, el cuidado del ambiente, en definitiva, busca luchar contra la pobreza. Mientras Verónica compartió estos momentos tan decisivos en la historia de la marca, realizó esta cata que permitió a los participantes desarrollar un paladar más refinado y una comprensión más profunda de las sutilezas del chocolate Paccari.