Su viaje en el mundo legal comenzó por elección de un familiar, cuando, sorprendentemente y sin previo conocimiento, la inscribieron en la carrera de Derecho. Lo que no imaginaba en ese entonces es que se convertiría en una distinguida profesional con una trayectoria que abarca más de tres décadas. La historia de María Cecilia comienza en los 90 cuando, a los 20 años, empezó una práctica de propiedad intelectual con un amigo y se enamoró de la propiedad intelectual. Sin embargo, como la vida a menudo presenta desafíos, María Cecilia también experimentó momentos difíciles, incluyendo acoso y discriminación que fue el desencadenante para que tomara la decisión de buscar su propio camino. Aunque fue un sendero rocoso, nunca dudó de que su potencial la llevaría a romper los techos de cristal. “A los 24 años, joven y con miedo, tomé la decisión de buscar mi independencia y de no quedarme de brazos cruzados ante un mundo que a menudo se resiste a que las mujeres tengan roles destacados”, expresó. A pesar de que algunas personas fruncieron el ceño ante esta situación, María Cecilia saltó al vacío, sin saber lo que le esperaba debajo, pero siempre segura de sí misma. Hace más de dos décadas, María Cecilia dio sus primeros pasos en el estudio legal CorralRosales y contribuyó al crecimiento de la firma, demostrando que las mujeres pueden alcanzar altos cargos en el mundo legal. Enfoques que marcan la diferencia Desde su posición como socia, ha implementado programas y talleres para promover la igualdad de género y empoderar a las mujeres. Uno de ellos es el Programa Emprendedor, el cual busca apoyar todas aquellas nuevas ideas y modelos de negocio originados por emprendedores, con especial atención en aquellos generados por talento femenino, grupos minoritarios y la comunidad LGTBQ+ que contribuyen a la dinamización del ecosistema empresarial ecuatoriano, a través de nuestro programa Pro-bono y una asesoría especializada con condiciones preferenciales. María Cecilia no solo ha alcanzado el éxito personal, sino que también aboga por el empoderamiento de las generaciones futuras. “Siempre tuve un enfoque social porque para mí es justo abrir el camino y hacer que para las demás jóvenes y las próximas generaciones tengan un camino más allanado, que no esté tan lleno de obstáculos”, afirma. Concluye con un consejo poderoso: “El mundo ha evolucionado, y no podemos dar ni un paso atrás. Es importante capacitarnos, confiar en nosotras y cambiar de mentalidad. No somos víctimas y podemos ser las protagonistas de nuestras vidas.