Este fenómeno refleja no sólo una creciente conciencia ambiental del sector de la construcción, sino también que existen opciones viables para lograr edificios eficientes, con una menor huella ambiental y beneficios derivados de la aplicación de este tipo de instrumentos. Hoy en día la gran mayoría de las certificaciones son otorgadas bajo el estándar EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) desarrollada por la Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo privado del Banco Mundial. La certificación EDGE se enfoca en la eficiencia de los recursos y el desempeño de la edificación, y en 2017, el Edificio Edwards, un proyecto residencial en Quito, obtuvo la primera certificación EDGE en el país y en toda la región Andina. EDGE fue diseñado específicamente con un enfoque en los países en desarrollo, abordando las necesidades y desafíos únicos de estas regiones. Dadas estas condiciones, EDGE ha sido adoptada por varias instituciones financieras como herramienta para direccionar financiamiento verde. Para esto, se han desarrollado incentivos financieros que incluyen el auspicio de los costos de las certificaciones, y proponen mejores tasas de interés para constructores y compradores de proyectos que cumplan con la certificación. Cuando se observa de cerca el panorama de los proyectos certificados, su distribución geográfica se encuentra concentrada en las principales ciudades del país. El 60 % de los proyectos certificados sostenibles EDGE se encuentran en la ciudad de Quito, seguida por Guayaquil con un 22 %. Otras ciudades que cuentan con este tipo de proyectos certificados son: Ibarra, Cuenca, Loja, Ambato y Puerto Baquerizo Moreno. Un dato interesante es que a pesar de que existen más proyectos certificados en la ciudad de Quito, la mayor cantidad de metros cuadrados certificados se encuentra en Guayaquil. Esto se debe en gran parte a las extensas urbanizaciones que se han planificado con estándares EDGE en zonas actualmente en desarrollo en esta ciudad. Tipos de construcción con certificación EDGE Otro dato relevante al analizar las edificaciones que han obtenido la certificación, es la predominancia de viviendas multifamiliares, las cuales alcanzan un notable 81.4% del total. Dentro de este segmento, el 48 % corresponde a viviendas con un valor superior a los USD 100.000; el 17 %, a viviendas de interés social (VIS), y el 35 %, a viviendas de interés prioritario (VIP). Esta tendencia encuentra su explicación en la orientación predominante de la construcción en el país hacia proyectos residenciales en zonas urbanas. Por otro lado, las tipologías de oficinas representan un 8.5 % del total de proyectos certificados, mientras que los hoteles conforman un 5.1 %. Esta elección responde, en parte, a los compromisos de sostenibilidad y cambio climático adoptados por diversas empresas. Estas compañías ven en el desarrollo de espacios sostenibles una oportunidad significativa para cumplir con sus compromisos ambientales, generar ahorros durante su operación, y alcanzar metas de sostenibilidad. Por: Adriana Benalcázar; Arquitecta, Gerente General AB Arquitectura y Denisse Paredes, Consultora y EDGE Expert AB Arquitectura