El trabajo por lograr la igualdad real tiene muchas formas. Una de ellas es la investigación. En el campo de las humanidades es fundamental, ya que los productos culturales (literatura, pintura, cine, entre otros) son, cómo mínimo, un reflejo de las desigualdades. Como explica la artista y activista, Yolanda Domínguez, los estereotipos repetidos terminan impactando en nuestras formas de comportamiento. “Hemos explorado cómo, a través del tiempo, las artes han mostrado distintas cuestiones relativas a las identidades de género”, señala. En parte, la cultura ha contribuido a conformar la idea que actualmente se posee de lo que significa ser mujer u hombre. Un videojuego para educar en igualdad La web www.proyecto-contextura.com aloja un videojuego educativo, orientado principalmente a adolescentes (pero al que pueden jugar personas de cualquier edad). El juego ayuda, de manera divertida y activa, a reflexionar sobre algunas de estas cuestiones. Así, el personaje principal, Iku, es un fruto de un árbol, que se ha cargado de estereotipos al escuchar a los humanos hablar bajo la copa. Al caer del árbol cobra vida y se siente pesado. Diversas situaciones le ayudarán a desprenderse de la coraza que le impide moverse ágilmente y ver con claridad. Iku viaja a través de cuatro escenarios en los que se encontrará con personajes tan dispares como Medusa, la Mujer Barbuda de Ribera y las brujas. Entre las pruebas que deberá superar hay desde un duelo de bailes hasta un pequeño escape room. También te puede interesar: Las profesiones del futuro necesitan caminar hacia la equidad Una manera divertida de reflexionar El videojuego puede emplearse en contextos educativos formales, pues la igualdad de género es un punto clave de la ley de educación vigente y uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero también puede utilizarse en casa. Para realizarlo se han tomado como modelo otros juegos educativos, como el realizado por el Museo del Prado con motivo de su bicentenario, para dar a conocer a las mujeres pintoras de su colección. Fuente: The Conversation