La Sierra de Ecuador vive su verano. Esta es la época perfecta para descansar, para alimentarse de manera adecuada y para vivir la vida más lentamente. Pero muchas veces, nuestras actividades reflejan lo contrario: caemos en excesos, nos alimentamos mal y olvidamos la actividad física. Pero también es la oportunidad perfecta para adecuarnos a una rutina fitness, sanar al estar en contacto con la naturaleza y por supuesto dormir más. A continuación, algunos consejos para un verano fitness y wellness. Alimentación saludable y deliciosa Mónica Palacios, Head Coach certificada en nutrición holística, sabe por experiencia propia que la alimentación puede transformar nuestra vida. Años de malos hábitos, enfermedades digestivas y tratamientos médicos la llevaron a replantearse su estilo de vida. Hoy, además de liderar un emprendimiento saludable, acompaña a otros en su camino hacia el bienestar. Para ella, la alimentación debe partir del autoconocimiento: “No se trata de hacer dieta, se trata de volver a lo natural, de aprender a leer lo que nuestro cuerpo necesita y de darnos lo mejor”. En sus palabras, el primer paso es volver a lo básico: lo que nos da la tierra. Una alimentación saludable incluye verduras variadas todos los días, proteínas de calidad, carbohidratos ricos en fibra y grasas buenas como aguacate o frutos secos. Mónica insiste en que no se trata de restringir, sino de nutrir. En vacaciones, cuando las tentaciones están a la orden del día, recomienda mantener un equilibrio: “No se trata de no disfrutar, sino de evitar los excesos”. Por eso, aconseja organizarse con preparaciones simples y tener snacks saludables a mano como yogur griego, frutas, nueces o galletas caseras sin procesar. “Lo que se compra es lo que se come. Si en casa tienes productos naturales, vas a comer mejor”. También sugiere aumentar el consumo de proteína para mantener la saciedad, especialmente en vacaciones donde es más fácil caer en el "picoteo" constante. Y, por supuesto, hidratarse bien y no olvidar un buen jugo verde por la mañana, con ingredientes como espinaca, jengibre y cúrcuma. Descanso verdadero Dormir bien no es un lujo. Es una necesidad biológica que influye directamente en nuestra salud física, emocional y mental. El descanso adecuado permite la regeneración celular, equilibra las hormonas, fortalece el sistema inmune y mejora el rendimiento cognitivo. Sin embargo, factores como el uso excesivo de pantallas antes de dormir, los horarios irregulares o la exposición insuficiente a la luz natural pueden alterar profundamente nuestros ciclos de sueño. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que casi el 40% de la población mundial sufre algún tipo de trastorno del sueño, lo que impacta negativamente en su productividad, estado de ánimo y bienestar general. Por eso, durante el verano —cuando nuestros ritmos cambian y la rutina se relaja— es esencial no descuidar la calidad del descanso. La coach Mónica Palacios lo resume así: “Dormir bien es tan importante como comer saludable y hacer ejercicio. Es cuando dormimos que nuestros órganos se regeneran y nuestras emociones se equilibran". Se recomienda dejar las pantallas al menos una hora antes de acostarse y reemplazarlas por la lectura, la meditación o simplemente el silencio. Pero además del cambio de hábitos, hoy existen herramientas de biohacking que permiten optimizar el descanso de forma natural. La Dra. Katiuska Rivera, experta en longevidad y salud celular, señala que pequeñas estrategias pueden tener un gran impacto: exponerse a la luz solar por la mañana para regular el ritmo circadiano, usar filtros de luz azul por la noche, ajustar la temperatura del cuerpo antes de dormir o incorporar prácticas de respiración para reducir el cortisol. En Ecuador, centros especializados como Bluhub aplican tecnología de punta para mejorar la calidad del sueño. Desde camas de aislamiento sensorial que inducen la relajación profunda, hasta neurofeedback y terapias con oxígeno hiperbárico, sus métodos ayudan a equilibrar el sistema nervioso, mejorar la oxigenación cerebral y apoyar los procesos de regeneración nocturna. Además, el descanso insuficiente se ha vinculado con enfermedades graves como hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad y hasta neurodegeneración. Por eso, cuidar el sueño es también cuidar la salud a largo plazo. Dormir bien durante el verano —y todo el año— es posible si priorizamos el descanso como parte integral de nuestro bienestar. En vacaciones, es importante mantener horarios regulares, evitar estímulos digitales en la noche y crear un ambiente propicio para el sueño: silencioso, fresco, oscuro y libre de distracciones. Una mente descansada es una mente feliz. Y un cuerpo que duerme bien, es un cuerpo que sana. Cómo hacer una rutina de ejercicios en el verano El verano en la Sierra ecuatoriana es la temporada ideal para reconectar con el movimiento. Con días más largos, clima seco y cielos despejados, nuestro cuerpo nos pide activarnos. Pero ¿cómo hacerlo de manera sostenible, sin caer en la culpa o los extremos? La coach de salud Mónica Palacios lo tiene claro: “El ejercicio debe ser un hábito no negociable, incluso si no nos encanta. Lo importante es encontrar una forma de mover el cuerpo que se adapte a nuestro estilo de vida”. No se trata de pasar horas en el gimnasio, sino de moverse con intención y constancia. ¿Por dónde empezar? Con poco. Para quienes no tienen tiempo, dinero o motivación para una rutina formal, caminar, subir escaleras o hacer entrenamientos cortos de alta intensidad (HIIT) desde casa puede ser más que suficiente. Bastan 20 minutos al día para activar el metabolismo, liberar endorfinas y fortalecer músculos y órganos. Y si no cuentas con equipo, tu cuerpo y creatividad son suficientes: muebles como bancos o escaleras pueden convertirse en tus mejores aliados. Durante las vacaciones, una estrategia clave es anticiparse. Si viajas, planifica qué harás para mantener tu actividad física: sal a caminar por la playa, trota en la montaña, nada en el río o sube y baja gradas si te hospedas en un edificio. El objetivo no es quemar calorías por remordimiento, sino mantener el cuerpo activo para que siga funcionando bien. Además, el ejercicio no solo mejora el estado físico. Según Palacios, “moverse también regula las emociones y nos hace más felices. Es medicina gratuita para la ansiedad, el estrés y la tristeza”. Por eso, entrenar en verano es también una forma de cuidar tu salud mental. ¿Y qué pasa con los niños y adolescentes? Las vacaciones son una gran oportunidad para alejarlos de las pantallas y motivarlos a moverse. No todos aman los deportes tradicionales, pero hay alternativas: bici, caminatas, fútbol, baile, juegos de agua, patinaje. La clave está en respetar sus intereses y ofrecerles opciones divertidas y variadas. En resumen, no necesitas un gimnasio ni una rutina perfecta. Solo necesitas ganas, un poco de organización y constancia. El movimiento es una celebración del cuerpo. Y el verano, el momento ideal para recordarlo.