En países como Costa Rica se está estudiando la aplicación de la realidad virtual al turismo y la sostenibilidad. Este país es considerado como uno de los 25 estados con mayor biodiversidad del planeta. Se estima que en los 51.100 km² que ocupa su territorio habitan más de 500 mil especies, el 6 % de la biodiversidad mundial. Un ejemplo de la atracción turística que genera tal riqueza natural es el desove de la tortuga marina. Las pequeñas tortugas que avanzan rumbo al mar no solo son más vulnerables a los depredadores, sino que también sufren la presencia de turistas. Este espectáculo es habitual en el Parque Nacional de Tortuguero en Costa Rica, donde se realiza un gran esfuerzo por la conservación de la tortuga verde que se encuentra en peligro de extinción. Consecuencias de la presencia humana Los animales que viven en áreas protegidas pueden sufrir estrés debido al ecoturismo. Se han encontrado impactos negativos en el comportamiento reproductivo de felinos grandes, en la anidación de las tortugas marinas y en la distribución de aves acuáticas. Si el tráfico humano es frecuente, algunas especies cambian de comportamiento y otras se acostumbran a la presencia de los humanos. La investigación ha demostrado que si los turistas y vecinos toman fotografías con flash cuando las tortugas emergen del mar, pueden alterar su comportamiento, así como el número de individuos que salen a desovar. Beneficios de la realidad virtual En un estudio que se está realizando en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (todavía en fase de campo), se analizan los riesgos e impactos del turismo que puede mitigar la realidad virtual. Esta se define como “un entorno simulado por ordenador donde uno interactúa dentro del entorno de forma similar a como lo haría en el mundo real”. Esta tecnología permite al usuario interactuar dentro de una realidad artificial a través de vídeos o recorridos de 360 grados. Puede alcanzar un estado de inmersión a través de sus sentidos, como si estuviera en el escenario simulado, utilizando unas gafas especiales. La utilización de la realidad virtual podría reducir la contaminación y el número de animales que mueren por atropellos involuntarios de conductores. También evitaría que los turistas ofrezcan comida a los animales o disparen sus flashes durante recorridos nocturnos. Además, la realidad virtual beneficia a los visitantes: Por un lado, les ahorra lidiar con posibles inclemencias climáticas. Por otro, reduce las limitaciones debidas a una discapacidad, la edad o la forma física del turista, que puede no estar preparado para subir a cerros, volcanes o acceder a tirolinas.