Como una intrépida navegante en un mar de desafíos, Carolina, ingeniera industrial, enfrenta las convenciones arraigadas en un mundo tradicionalmente dominado por hombres. Su participación en la creación de la “magia detrás de las cortinas” es un testimonio de su capacidad y dedicación. “Es un honor y un privilegio formar parte de un proyecto de esta magnitud”, comparte Carolina con una sonrisa radiante, como si fuera la brújula que guía el rumbo hacia un horizonte lleno de promesas. “Siento una gran emoción al pensar que, muy pronto, podré compartir el fruto de nuestro arduo trabajo con mi familia y amigos”. Desde su infancia, Carolina fue inspirada por el legado de su abuela Constanza, “la primera mujer en graduarse en ingeniería en Ecuador”.Sin embargo, nunca imaginó que su trayectoria la llevaría a “El Maravilloso Mundo de Disney”. “Para ser sincera, nunca consideré la posibilidad de trabajar para Disney como ingeniera industrial. Y aunque mi abuelita, con su ejemplo, siempre me inspiró a alcanzar las estrellas, nunca me detuve a reflexionar sobre los entresijos de la magia detrás de las cortinas”. Pero lo que nunca fue ni siquiera una posibilidad, hoy es una realidad. Constanza Calderón Acosta fue la primera mujer en obtener el título de Ingeniera Comercial en la Universidad de Guayaquil, Ecuador, en la década de 1960. Ocupó puestos de liderazgo en instituciones financieras como el Banco Central del Ecuador y la Corporación Financiera Nacional. Su enfoque en proyectos de beneficio social la convirtió en una figura respetada. Más allá de su carrera, fue un ejemplo de integridad y dedicación familiar, inspirando a futuras generaciones a romper barreras de género. Trazando un curso hacia la magia Sus primeros días en la compañía fueron como pisar por primera vez el parque temático: llenos de asombro y anticipación. Desde su inmersión en la transformación de las operaciones de la cadena de suministro en Estados Unidos, en Walt Disney World, hasta su actual papel en Alemania, ha experimentado un vertiginoso crecimiento, tanto a nivel profesional como personal, dentro de la industria del entretenimiento. “Convertirme en una Walt Disney Imagineer ha sido una de las experiencias más extraordinarias de mi vida”, confiesa. “El saber que formo parte de un proyecto que será disfrutado por familias de todo el mundo me llena de orgullo por las decisiones que he tomado y que me han conducido hasta aquí”.Pero Carolina no transita sola este camino. En un equipo diverso y multicultural, encuentra una fuente inagotable de inspiración y colaboración. “La diversidad que encontramos en Disney es asombrosa”, señala Carolina. Los colaboradores provienen de diversos rincones del mundo, con experiencias y perspectivas únicas que, según su propia experiencia, esto les da una oportunidad para aprovechar una amplia gama de pensamientos y estilos de trabajo. Con su visión futurista y su espíritu innovador, está convencida de que la inclusión en la ingeniería no solo potenciará la creatividad y la eficiencia en los proyectos de Disney, sino que también abrirá las puertas a nuevas perspectivas y soluciones. “Así como yo tuve a mi abuela, aspiro en algún día ser una guía para las generaciones futuras de profesionales de la ingeniería”, afirma Carolina. Mi consejo es claro y directo: confíen en su capacidad, busquen mentores que las orienten y nunca no tengan miedo de enfrentar nuevos desafíos”.