El desafío de transformar la manera en que se construye en Ecuador ya no se plantea como una idea a futuro, sino como una decisión que empieza a tomar forma. Durante su intervención en la Cumbre de Sostenibilidad 2026, Daniel Elmir, viceministro de Desarrollo Sostenible y Vivienda, aterrizó ese cambio en una cifra difícil de ignorar: “en el Ecuador, el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero son culpa de la construcción”. A partir de ahí, su mensaje se enfocó en lo que es urgente: cambiar las reglas del juego del sector. Desde el viceministerio, explicó, el trabajo se ha centrado en construir una herramienta que permita medir y transformar ese impacto. “Estamos trabajando de la mano con el Consejo Ecuatoriano de Edificación Sustentable para poder tener esta certificación en Ecuador”, señaló, destacando que se trata de una forma de entender la construcción desde la eficiencia y la reducción de la huella de carbono. La propuesta va más allá de edificios nuevos. Elmir insistió en que la visión incluye economía circular, reutilización de materiales y recuperación de edificaciones existentes. “Lo que estamos buscando es construir de una manera mucho más inteligente, optimizar recursos y reducir los desperdicios”, afirmó, abriendo la puerta a una lógica que conecta sostenibilidad con decisiones concretas en obra. La certificación ecuatoriana, Casa Ecuador, toma como referencia experiencias regionales, pero con una adaptación local. “Es básicamente tener información de lo que han hecho en otros países, tropicalizar al Ecuador y hacer algo que nos permita cambiar la construcción en el país”, explicó, subrayando la intención de alinearse con estándares internacionales sin perder pertinencia territorial. Este esfuerzo se conecta directamente con uno de los frentes más ambiciosos del Gobierno: el plan de vivienda. “Ya no estamos pensando en la vivienda como un producto, estamos pensando en que las personas cambien su vida a raíz de tener una vivienda”, dijo Elmir, marcando una visión más integral donde la calidad del hábitat impacta directamente en el bienestar de quienes lo habitan. La certificación también pone el foco en temas clave como conservación de ecosistemas, bienestar de los ocupantes y reducción de emisiones. En este sentido, el viceministro fue claro al reconocer errores del pasado: “hemos abusado de la naturaleza, hemos sobrecrecido las ciudades, no hemos trabajado en compactación urbana”. La propuesta busca corregir ese rumbo con criterios más sostenibles y medibles. Finalmente, Elmir cerró con una idea que resume el alcance de la iniciativa: “más que una certificación, es una herramienta de política pública que impulsa la descarbonización”. La apuesta, dijo, es que Casa Ecuador no solo transforme la construcción dentro del país, sino que también se convierta en un referente fuera del mismo. “Queremos que muy pronto sea reconocida a nivel internacional y que como ecuatorianos tengamos el orgullo de estar dando las mejores soluciones habitacionales del continente”.