Este caso de éxito es un claro ejemplo de que cada vez más, las empresas más grandes del mundo entienden la necesidad de convertirse en compañías responsables. UNA AMENAZA EN CUENTA REGRESIVA Hoy, prácticamente la totalidad de la comunidad científica del mundo comparte la lectura de que si no existe un freno a raya de las emisiones de gases de efecto invernadero, se producirá un sobrecalentamiento de entre 2º y 4º, hasta el año 2050. Debemos tomar medidas urgentes. El no hacerlo, traerá un alto costo para el mundo. El calentamiento del planeta provocará catástrofes climáticas como deshielos y su consecuente influencia en la subida del nivel del mar, inundaciones y grandes deficiencias en los sitios más pobres. Esto genera un efecto dominó en la salud, seguridad alimentaria, productividad en agroalimentos, deficiencia en la calidad del sistema de salud pública, refugiados climáticos, entre otros escenarios lamentables. ¿QUÉ PODEMOS HACER? Los hábitos personales aportan a la consecución de este objetivo, desde una perspectiva de sostenibilidad pragmática. No es necesario dejar de hacer las cosas sino hacerlas de manera diferente, entender su impacto y ejercer un consumo responsable. En cuanto al rol de las empresas, deben trascender su visión sobre las acciones que se centran en el uso indiscriminado de energía y en dejar de quemar los combustibles fósiles. Necesitamos ver todo lo que implica este proceso, desde la generación de energías limpias en diferentes industrias como la de la movilidad, el uso de energías en agroalimentos, en los hábitos principales del ser humano, la industria aeronáutica, entre otras. Otro de los aspectos que las empresas pueden tomar en cuenta es la elasticidad de sus públicos: ver cuánto más la gente está dispuesta a pagar por algo sostenible. Si las empresas quieren cuidar su posibilidad de hacer negocios a futuro, deben comprometerse por luchar contra la crisis climática y así evitar los desastres y repercusiones que trae consigo.Por _ Ricardo Dueñas N. CEO Grupo Ekos