“Su objetivo es inspirar confianza y reconocimiento para ayudar a una empresa o producto a diferenciarse de su competencia. La simplicidad ayuda a que sea fácilmente reconocible y memorable ya que los diseños sobrecargados o complejos son difíciles de asimilar”, enfatiza. Un logo poderoso construye un valor de marca Un logotipo debe contener la esencia de una empresa o producto para llegar con efectividad al grupo objetivo, asegura el experto creativo; por eso, es necesario tener un conocimiento profundo de la historia, los beneficios, la categoría y el consumidor para lograr la afinidad y aceptación de la marca, afirma. “Así logramos tener claro qué es lo que se debe comunicar: fortaleza, alegría, seguridad, confort, confianza, entre otros aspectos", argumenta Coello. Un logo bien estructurado es versátil y evoluciona en el tiempo “Cuando un logotipo está bien estructurado, su funcionalidad nos permite fácilmente usarlo en la web o en lugares donde se requiera algún tipo de efecto (reflejos, 3D, animaciones u otros); en este sentido, la versión original debe ser lo más simple posible”, destaca. Por otro lado, “la afinidad y el reconocimiento que una marca adquiere en el transcurso de su existencia, hacen que los logotipos permanezcan en el tiempo, no obstante, pueden tener evoluciones o simplificaciones, como usar solo el isotipo pero sin comprometer su concepto y esencia, de lo contrario, correría el riesgo de perder todo lo que se ha construido tras los años”. Para Coello, “no existe receta única para construir un logotipo en la actualidad, lo importante es diseñarlo pensando en los nuevos canales de comunicación, que su aplicación sea funcional y sobre todo, que sea atractivo”.