Como diseñadora visionaria, Paulina no simplemente confeccionaba zapatos; tejió sueños y esculpió identidades con cada puntada, cada detalle meticulosamente seleccionado. Su marca, Makiatto, trascendió siendo mucho más que una simple etiqueta; fue un emblema de calidad, un estándar de elegancia y un símbolo de empoderamiento femenino. Desde sus inicios en Quito hasta su reconocimiento en las pasarelas internacionales, Paulina narraba historias de audacia y determinación en cada paso de su carrera. Con estudios en Marketing y Diseño de Calzado en los talleres de Milán, Italia, aprendió a fusionar la tradición artesanal con la vanguardia de la moda contemporánea, creando así un estilo único que elevó el nombre de Ecuador a lo más alto. Dejando huella con Makiatto El lanzamiento de Makiatto -en 2009- marcó el inicio de una era de innovación y excelencia en el diseño de calzado. Con tan solo USD 500 en su bolsillo y un corazón rebosante de sueños, Paulina desafió las convenciones y estableció una marca que no solo ofrecía estilo, sino también comodidad y calidad inigualables.Cada zapato era una declaración de intenciones, una manifestación de su filosofía de que la moda no debería ser solo un lujo, debería ser también una fuente de confianza y empoderamiento. A lo largo de los años, Paulina se erigió como una figura emblemática en la escena internacional de la moda, representando a Ecuador en pasarelas destacadas como Asunción Fashion Week, Miami Fashion Week y Pasarela Micsur en Argentina, entre otras. Sus diseños atrevidos y su visión única captaron la atención de los medios de comunicación, siendo invitada como una de las diseñadoras más destacadas de América Latina en programas de CNN y Univisión. La marca se enfoca en diseñar calzado cómodo para quienes lo usan y amigable con el medio ambiente. Pero más allá de las luces deslumbrantes de las pasarelas y los reflectores de la televisión, Paulina siempre mantuvo sus raíces firmemente arraigadas en su tierra natal. Como una verdadera embajadora de la moda ecuatoriana, se enorgullecía de representar a su país en el escenario mundial, llevando consigo la rica herencia cultural y artesanal de su pueblo. Y aunque su partida dejó un vacío en el corazón de la industria de la moda, el legado de Paulina Anda vive en cada diseño, en cada paso sobre la pasarela y en cada mujer que encuentra fuerza y belleza en sus creaciones. Porque para Paulina, la moda no era solo una profesión, era su pasión, su arte y su legado eterno.