Los datos demostraron que estos oasis verdes pueden reducir hasta 5 °C las temperaturas locales, en promedio. Y también se evidenció que tienen un efecto mayor al de cualquier otro tipo de espacio verde urbano. Los espacios verdes tienen un efecto refrescante en las ciudades, lo cual ya es conocido. De hecho, incluso las zonas pequeñas como jardines privados pueden marcar una diferencia en las temperaturas y calidad de aire de las ciudades. Pero los científicos de Surrey aseguran que su estudio es el análisis más detallado que se ha hecho hasta el momento para conocer a profundidad los efectos de la vegetación y los espacios verdes dentro de los cascos urbanos. Además, se enfocaron en conocer a profundidad qué tipo de espacios verdes son los que más favorecen, según sus características. Entre los descubrimientos se destacó que el efecto de enfriamiento que tienen las áreas verdes se debe a una combinación de efectos, desde la sombra que dan los árboles, hasta la evaporación de los cursos de agua y la vegetación. También te puede interesar: Volar con combustible de caña de azúcar: Brasil quiere liderar la carrera verde aérea Otro tipo de áreas verdes que aportan positivamente a las ciudades son los jardines de lluvia, que actúan como un aire acondicionado natural, según este estudio. Este tipo de espacios verdes enfrían su área local unos 4,5 °C en promedio. Mientras que los jardines verticales y los árboles en las calles reducen la temperatura entre 4,1 °C y 3,8 °C, respectivamente. Y a los beneficios que ofrecen en términos de refrescar las ciudades, se suma el efecto para limpiar el aire que tienen las áreas verdes. Esto se debe a que absorben las emisiones de CO2. Los jardines, parques, árboles y más actúan como defensas naturales contra las inundaciones y absorben la contaminación, por lo que limpian el aire. Según ‘Quantifying the Impact of Climate Change on Human Health’, un estudio del Foro Económico Mundial, la urbanización y el cambio climático han causado que las olas de calor ahora sean más frecuentes y severas. Y para 2050, se prevé que las olas de calor sean la causa de muerte de más 1,6 millones de personas en todo el mundo. Ante esta realidad, las zonas verdes de las ciudades pueden ser una respuesta viable para afrontar estos desafíos climáticos actualmente y hacia el futuro. Fuente: Foro Económico Mundial