Un estudiante que encara los retos
En un mundo vertiginoso como el actual donde además la realidad laboral y familiar se entrecruzan con facilidad por el impacto del Covid-19, aspectos como adquirir conocimiento en un entorno amigable, en periodos de tiempo no extensos y absorber nociones de vanguardia de alto nivel se vuelve casi materia obligatoria. Los posgrados y maestrías caminan en esa senda.
A ello se suma que la formación de los ejecutivos está llamada a ser continua, constante. Para Manuel Herrera, Director Académico de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de la Rioja, “un estudio de cuarto nivel, en buena medida implica una capacitación de alto nivel en un mundo laboral competitivo, que exige una actualización continua. Las maestrías, así lo entendemos en la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), son estudios especializados, no una continuidad y reiteración de los estudios de tercer nivel”.
El experto asevera que los estudiantes que cursan este nivel de estudios han adquirido una serie de competencias y habilidades que han sido claves para su desarrollo profesional y su mejora personal. “También ha implicado en muchas ocasiones una movilidad laboral ascendente. Por tanto, el estudiante de cuarto nivel es un profesional perfectamente capacitado para encarar retos actuales marcados por la novedad y la necesidad”.
Un posgrado se elige para responder a las necesidades del entorno laboral; ya no es una opción, es una exigencia del mercado. Y el entorno actual es desafiante. Por ello, no extraña que los ejecutivos opten por temas diversos y actualmente ligados al Big Data, la Ciberseguridad, el BIM, la Inteligencia Artificial, las Smart Cities o la Transformación Digital y la Industria 4.0.