Diario El País informaba que “Airbnb ha puesto en jaque, de nuevo, al sector hotelero con su salida a Bolsa. El apetito inversor por entrar en la plataforma de alquileres turísticos ha sido voraz y en su primera sesión más que duplicó el valor de sus acciones. La capitalización bursátil de la firma escaló por encima de los USD 86.000 millones de dólares (más de USD 71.000 millones de euros), similar al acumulado entre las grandes hoteleras americanas (Marriot, Hilton, Hyatt, Choice Hotel y Starwood) y el triple del valor de las grandes europeas (IHG y Accor). Al cierre de este viernes, la cotización se situó en 139 euros, algo más del doble de lo que comenzó su cotización un día antes”. ➤ Ver también: Airbnb se estrena en la Bolsa En un momento en el que uno de los sectores más golpeados por la pandemia, sin duda, es el turístico, Airbnb rompe moldes. Ha supuesto una bocanada de aire fresco para la industria turística, aunque las ganas con las que lo han recibido los inversores puede llevar a engaño. Según diversos analistas, el ascenso fulgurante es irreal. “El valor no guarda relación con lo que genera la compañía. Lo que ocurre es que el mercado la percibe como una tecnológica que puede ser un disruptor y por eso la valora más”, argumenta Ivar Yuste, socio de la consultora hotelera PHG”. Esta es la segunda vez que la plataforma hace temblar el tablero del sector hotelero. Ya ocurrió con su nacimiento. Entonces, las grandes dudaron si este nuevo competidor se quedaría con un pedazo de su pastel, algo que tendrían que sumar a la dentellada que les da un intermediario como Booking. En cambio, Yuste sostiene que, al igual que entonces, no se comerá a las hoteleras porque trabajan con perfiles de clientes diferentes. Algo similar a lo que ocurrió con la llegada de las aerolíneas low cost: no resta mucho a los competidores, sino que incorpora a nuevos usuarios que antes no viajaban tanto. “Es cierto que es novedosa, pero no es comparable con los hoteles como ellos defienden y sí con Booking. La diferencia es que esta última tiene un negocio asentado, con una cuota de mercado brutal y con beneficios cada año”, defiende Yuste. La plataforma suma 5,6 millones de anuncios activos en más de 200 países y 100.000 ciudades. Esto se traduce en más de USD 800 millones de llegadas a alojamientos anunciados en Airbnb desde su inicio y más de USD 110.000 millones en ingresos para los anfitriones. Eso sí, esto no es lo que la plataforma gana. De hecho, según los datos presentados en el folleto de salida a Bolsa, en el último lustro acumula pérdidas. Y solo en dos ejercicios se anotó un Ebitda (resultado antes de impuestos) positivo.