La Cepal mantuvo su estimación de crecimiento para Sudamérica en torno a 2,4% para 2026, tras un avance proyectado del 2,9% para 2025. En este escenario, la demanda interna, especialmente el consumo, sigue siendo un factor determinante para el crecimiento regional. También puedes leer: Disney firma su año más exitoso en cines recaudando USD 6 mil millones. Entre las economías que sobresalen por su desempeño se encuentra Paraguay, cuya expansión económica ha mostrado un crecimiento sostenido, con cifras de alrededor de 5,9% en el primer semestre de 2025 impulsadas principalmente por la inversión privada, que creció 17,7%, y el consumo de los hogares. La proyección para 2026 es que Paraguay mantenga un ritmo de crecimiento cercano al 4,5%. Venezuela figura también entre los países que podrían sorprender favorablemente en 2026. Después de una fuerte contracción previa, las cifras oficiales publicadas reflejan una aceleración del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante 2025. Se espera que esta tendencia continúe con una expansión estimada de alrededor de 3% en 2026, pese a desafíos macroeconómicos como la depreciación de la moneda y la inflación elevada. Argentina es el tercer país destacado en estas proyecciones. Tras una contracción económica de 1,3% en años previos, las estimaciones de la Cepal señalan que la economía argentina crecería aproximadamente 4,3% en 2025 y cerca de 3,8% en 2026, asociándose esta recuperación a la normalización de la actividad económica en un contexto de estabilización. También te puede interesar: Investigadores alemanes crean un filtro biomimético capaz de eliminar 99% de microplásticos. Por otro lado, la región continúa enfrentando un crecimiento moderado en comparación con otras regiones del mundo, y las proyecciones apuntan a que solo un reducido número de economías superará de manera significativa el promedio sudamericano de expansión económica. Las proyecciones de la Cepal para 2026 señalan que Paraguay, Venezuela y Argentina podrían registrar tasas de crecimiento del PIB superiores al promedio regional sudamericano, impulsando, en parte, la expansión total estimada en 2,4%. Estos desempeños reflejan dinámicas internas propias de cada país, como la recuperación de la actividad económica, el impulso del consumo interno y la inversión privada, que podrían contrarrestar un contexto de crecimiento global moderado. Fuente: Bloomberg Línea.