La protección de datos en Ecuador avanza hacia una etapa más madura. Tras el periodo de adaptación sin régimen sancionatorio entre 2021 y 2023, la consolidación de la Superintendencia y la emisión de normativa secundaria han dado mayor claridad a empresas e instituciones. El reto, sin embargo, sigue siendo pasar del cumplimiento documental a una gestión real. Lorena Naranjo Godoy, Presidenta de la Asociación Ecuatoriana de Protección de Datos, sostiene que muchas organizaciones ya empiezan a entender que proteger datos no es llenar documentos, sino construir un sistema de gestión con mejora continua, análisis de riesgos y participación interna. “Pasamos de un cumplimiento cosmético a entender que esto es un sistema de gestión”. También te puede interesar: Protección de datos personales el nuevo eje de confianza en la economía digital Errores y nuevos riesgos Uno de los principales errores es confundir ciberseguridad con protección de datos. Para Naranjo, ambas son complementarias, pero no equivalentes: la primera protege la infraestructura tecnológica; la segunda define cómo, para qué y bajo qué base legítima se usan los datos. “No puede haber protección de datos sin ciberseguridad, pero no son lo mismo”. La inteligencia artificial abre un frente adicional. Empresas y personas están subiendo información sensible o confidencial a herramientas públicas sin medir los riesgos. Esto puede afectar derechos, generar perfiles automatizados o decisiones sesgadas en empleo, crédito o servicios. “Estamos usando IA sin entender todavía cómo impacta en los datos personales”. En el ámbito laboral, los colaboradores tienen un doble rol: deben proteger los datos de clientes y, al mismo tiempo, exigir el cuidado de su propia información. Esto vuelve clave la capacitación, especialmente ante el uso de biometría, datos sensibles y sistemas automatizados. “El trabajador también es titular de derechos frente a la organización”. Para Naranjo, el cambio de fondo es dejar de ver la ley como una amenaza de sanción y asumirla como una oportunidad para generar confianza. Una empresa que protege datos fideliza clientes, mejora la calidad de su información y fortalece su marca. “La protección de datos puede convertirse en una ventaja competitiva”.