Sin embargo, esto no siempre está vinculado a la estrategia comunicativa desafortunadamente. El ansia de lograr vender más productos y servicios lleva a muchas organizaciones a exagerar sus acciones o, incluso, a vincularse a iniciativas de manera temporal para asegurarse un cambio de percepción de sus públicos. Gracias a esa falta de ética y responsabilidad han aparecido términos como green, pink o bluewashing, que no es más que el aprovechamiento de coyunturas o temáticas, con las cuales una empresa se conecta para lograr mejorar su imagen, sin reconocer que los públicos han entendido el poder que tienen para fungir como contralores de dichas malas acciones. La pandemia del Covid-19 trajo consigo un crecimiento exponencial del poder de la comunicación digital, donde la audiencia, asumiendo su rol prosumidor, es capaz de construir mensajes, a favor o en contra, de marcas, empresas o individuos que no cumplen con sus promesas comerciales es ser esa piedra angular con la cual se conecta empresa – audiencia para lograr mejores resultados y atender los compromisos reales que se tienen con el planeta y con la sociedad. Con la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), en 2015, se establecieron claramente las metas que, como ciudadanos de la Tierra, se deben atender para asegurar que las próximas generaciones podrán disfrutar de los recursos naturales y de una calidad de vida óptima para su supervivencia. La sostenibilidad es, sin duda alguna, el norte hacia el cual deben caminar empresas e instituciones para garantizar, incluso, su propia existencia. Esa sostenibilidad exige, además de resultados medioambientales, sociales y económicos, una estrategia de comunicación que permita que todos los stakeholders estén informados oportuna y diligentemente de lo que hacen las organizaciones, con quienes lo hacen y cuáles son sus impactos. Intentar aprovechar el auge del mes del orgullo gay, el día mundial del planeta, el día internacional de las playas, etc., como una estrategia de mercado es, en sí misma, la peor política comunicacional que una organización puede emprender. También te puede interesar: Negocios en transición: Cómo el sector empresarial se han encaminado a reducir su huella de carbono La sostenibilidad es, por encima de cualquier cosa, transparencia. Transparencia no significa contar todo, publicarlo todo. Transparencia es el establecimiento de políticas y acciones que permitan que, cualquiera de los públicos clave de la organización, puedan acceder a la información sobre las iniciativas de sostenibilidad y sus impactos sin limitaciones. La forma de ser transparentes ya asegura no caer en prácticas antiéticas de comunicación. Al facilitar el acceso a la información y mantener una fluidez comunicativa con los diferentes stakeholders. Es el logro de la convergencia del decir y el hacer, que es la fórmula para garantizar el éxito de una estrategia corporativa. Hay que establecer claramente un canal (email, teléfono, dirección física, etc.), a través del cual los públicos interesados puedan solicitar y recibir información oportunamente sobre sus inquietudes. Además, es vital establecer y publicar la política corporativa de acceso a dicha información De esta manera nos aseguramos de ser transparentes y sostenibles, la meta que toda organización seria y responsable debe asumir. Por: Julio González-Liendo