Así lo concluye un estudio nacional desarrollado por Promotick, basado en el análisis de cerca de 5.000 empresas en todo el país. Para Víctor Almeida, COO de Promotick Global y exdirector ejecutivo del Clúster de Transformación Digital de Guayaquil, el país ya cuenta con infraestructura y uso masivo de internet, pero el reto ahora es profundizar su impacto económico. La investigación nace de una necesidad operativa. “No hay empresa que no utilice alguna herramienta tecnológica. Queríamos entender qué tan preparados estamos para que una solución digital funcione en cualquier punto del país”, explica Almeida. El estudio combinó encuestas en territorio, análisis histórico y modelos de proyección apoyados en inteligencia artificial, lo que permitió no solo medir la situación en 2025, sino anticipar cómo cerrará el año en indicadores clave. Los resultados muestran un ecosistema cada vez más conectado, impulsado por la penetración de internet, el uso de smartphones y el crecimiento del comercio electrónico. Sin embargo, Almeida subraya que el principal desafío ya no es el acceso, sino la calidad del uso. “La mayoría de personas usa internet para entretenimiento y comunicación. El uso avanzado, que mueve la economía digital, todavía es minoritario”, señala, especialmente fuera de los grandes centros urbanos. También te puede interesar: Gustavo Bucheli: “La transformación digital es una adaptación permanente” El estudio de Promotick identifica cuatro sectores que lideran la transformación digital: banca y servicios financieros, e-commerce y retail, salud y telemedicina, y gobierno digital. La banca ha consolidado onboarding y pagos digitales; el retail avanza en omnicanalidad e inteligencia artificial; la salud mantiene servicios remotos integrados; y el sector público ha acelerado trámites digitales y educación en línea. “Son industrias con visión estratégica, inversión constante y uso intensivo de datos”, afirma Almeida. Pese a los avances, persisten brechas estructurales. La desigualdad urbano-rural en conectividad, la escasez de talento en datos, ciberseguridad e inteligencia artificial, y la falta de una estrategia nacional de IA limitan el siguiente nivel. “Tenemos islas de excelencia, pero falta homogeneidad”, advierte Almeida. A su criterio, la competitividad futura dependerá de convertir la nube, los datos y la IA en ventajas reales, sostenidas por talento y cultura digital.