En el marco del segundo día de la Kumbre de Sostenibilidad 2026, Valeria Amores, Gerente de Transformación Digital de Banco Guayaquil, expuso cómo la digitalización se ha convertido en un acelerador clave para impulsar modelos más sostenibles dentro del sector financiero. Desde el inicio, la ponente dejó claro que el punto de partida no es la tecnología, sino las personas. “Cuando una empresa se enfoca realmente en sus clientes… se da cuenta que necesita transformarse”, señaló, enfatizando que la transformación digital responde directamente a nuevas expectativas y formas de consumo. En ese contexto, explicó que hoy los usuarios ya no comparan a los bancos entre sí, sino con experiencias digitales globales. “Hoy nos comparan con el ícono que está al lado de nuestra aplicación en su celular”, afirmó, evidenciando el nivel de exigencia actual. Amores destacó los resultados de esa transformación, exponiendo que el banco pasó de 473.000 accesos digitales en 2016 a 52 millones en 2026, y de 222.000 a 13 millones de transferencias mensuales. Actualmente cuenta con 3,1 millones de clientes activos, de los cuales el 45% ya son digitales. Además, subrayó que este avance no solo mejora la eficiencia, sino que también impulsa la sostenibilidad: más inclusión financiera, menos uso de papel y procesos más ágiles. “Más personas con acceso a servicios financieros… hace que exista más inclusión”, afirmó. Sostenibilidad desde lo digital Más allá de la eficiencia, la transformación digital tiene impactos directos en la sostenibilidad. Según explicó, estos se evidencian en tres dimensiones: social, ambiental y de negocio. En lo social, permite ampliar la inclusión financiera; en lo ambiental, reduce el uso de papel y traslados; y en lo operativo, optimiza recursos. “Más personas con acceso a servicios financieros… hace que exista más inclusión”, destacó. La conferencia cerró con una idea central: la sostenibilidad no es un esfuerzo aislado, sino el resultado de poner a las personas en el centro y utilizar la tecnología para responder mejor a sus necesidades. Bajo esa lógica, la transformación digital se posiciona no solo como una herramienta de innovación, sino como una estrategia integral de desarrollo sostenible.